Más de una treintena de feligreses asistían este jueves a misa de ocho en la parroquia de Santa María del Pinar, en la calle Jazmín 7  (Pinar de Chamartín), cuando un hombre irrumpió en el templo y sin mediar palabra disparó a bocajarro en la cabeza a una mujer embarazada -que estaba en las últimas filas en compañía de su madre-, y que falleció prácticamente en el acto, según informó Emergencias Madrid.

El agresor se dirigió entonces a la tercera fila y disparó de nuevo contra otra mujer de 52 años a la que hirió en el pecho, según confirmaron a 20 minutos testigos presenciales. La mujer fue trasladada en estado grave al hospital La Paz. Luego, el presunto asesino caminó hasta la mitad del templo, se arrodilló, y ante el estupor y la confusión de los presentes, se suicidó pegándose un tiro en la boca con la misma arma.

Cesárea de urgencia

La víctima, una joven española de 36 años salía de cuentas la próxima semana y fue sometida a una cesárea de urgencia en el escenario del crimen para intentar salvar la vida del bebé. Los servicios de Emergencias lograron sacar con éxito a la criatura, que a los pocos minutos entró en parada cardiorrespiratoria. Afortunadamente,  la rápida intervención de los sanitarios logró que el recién nacido superara el paro cardiáco y fuera  trasladado con vida también a La Paz.

Víctima y agresor no tenían ninguna relación, ni familiar ni sentimental

La Jefatura Superior de Policía de Madrid ha confirmado que, aparentemente, víctima y agresor no tenían ninguna relación, ni familiar ni sentimental. La joven fallecida era natural del municipio pontevedrés de Fornelos de Montes, trabajaba en una sucursal de Novacaixagalicia y estaba casada, según confirmo el vicario episcopal, José Mª Bravo.

Su marido acudió al lugar nada más ser avisado de lo ocurrido. Allí tuvo que ser atendido por los servicios de urgencias junto a otros familiares de la víctima y a algunos testigos presenciales, que sufrieron crisis de ansiedad y necesitaron apoyo psicológico de los profesionales del Samur y el Summa.

Conocidos o no, al parecer el agresor no eligió a sus víctimas por pura casualidad. El hombre -un varón de 34 años del que en un principio se barajó que pudiera ser extranjero- llegó a la zona antes de que comenzara la misa y se tomó una cerveza en la cafetería F. Jiménez, un establecimiento que está frente a la iglesia. Quienes se cruzaron con él explicaron que no era un cliente habitual y que nadie en el barrio le conocía. A diferencia de su víctimas, tanto la fallecida como la mujer herida, que sí eran vecinas del barrio.

Ya en la cafetería, el presunto asesino preguntó a qué hora empezaba la misa y, tras saberlo, se dirigió a la parroquia. Los testigos aseguran que nada más comenzar el tiroteo, los feligreses trataron de escapar del templo y huyeron despavoridos. Algunos de los presentes, conmocionados ante lo ocurrido, explicaron también a los medios de comunicación que la joven madre sufrió una hemorragia y que dentro de la iglesia "había sangre por todas partes".

Antecedentes policiales

El supuesto autor del tiroteo tenía numerosos antecedentes policiales por malos tratos, lesiones, amenazas, y atentado contra la autoridad, entre otros.

Fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid han explicado que el supuesto agresor, que se quitó la vida tras el tiroteo, había sido detenido por la policía en diversas ocasiones desde que el hombre tenía 20 años. Así, el hombre de 34 años contaba con antecedentes policiales por tráfico de drogas, por lesiones, por malos tratos, por amenazas, por desobediencia y resistencia a la autoridad.

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