Abrirán nuevos locales de copas debajo de viviendas

El Concello da marcha atrás: autorizará más bares con música en bloques residenciales del centro y sólo actuará si hay problemas con los vecinos.
Pancartas contra el ruido nocturno en la calle Inés Pérez de Ceta.
Pancartas contra el ruido nocturno en la calle Inés Pérez de Ceta.
M. Vila
Si vives en un primer piso en el centro, cualquier día de éstos puedes tener debajo una discoteca. Y eso aunque vivas en Churruca, una de las zonas que el Concello declaró saturadas de ruido a finales del año pasado. El nuevo Plan de Urbanismo (PXOM) permitirá abrir locales de copas de 250 m2 y aforo para 100 personas en bloques residenciales. Y si en el edificio no hay viviendas, aunque esté pegado a una comunidad de vecinos, todavía peor: hasta 1.500 personas en un local de tres mil metros.Hace cuatro meses, el equipo redactor estimó una alegación que creía incompatibles las copas y el sueño. Ahora es distinto. La versión definitiva del PXOM, que podría ir a pleno la próxima semana, desecha la enmienda y rechaza prohibir estos establecimientos, aunque advierte que se tomarán medidas si hay problemas.

La tierra prometida de los vecinos que padecen la peor parte de la movida nocturna, esos que protagonizan una de cada diez quejas al Valedor do Cidadán, se llama ZAS, siglas de zona acústicamente saturada. Si hay problemas, el Concello puede colgarle ese sambenito a una zona de copas y paralizar las concesión de nuevas licencias.

En 2005, Medio Ambiente cerró nueve locales en las zonas saturadas de ruido por superar el nivel máximo de contaminación acústica. Sin embargo, en el mismo periodo, Urbanismo concedió otras cinco licencias en las calles Rosalía de Castro, Areal, Martín Códax, Uruguai y praza de Compostela, incluidas también en zonas de cautela.

En definitiva, a los vecinos no les quedará otra que hacer ruido, pero de día y ante una ventanilla de la praza do Rei. Si se prueba que los niveles de ruido superan en diez decibelios el estándar de calidad en una zona residencial, hay una puerta abierta: el Concello puede abrir expediente y ponerle el ZAS a su barrio.

Tres días, una denuncia

La historia se repite cada tres días. Un vecino llama a la Policía Local y se queja de que no puede dormir. Tras una entrevista personal, los agentes se plantan con el sonómetro en su casa, cierran ventanas, puertas y persianas, y miden. El 66% de estas inspecciones acaban en una denuncia.

Cuanto más tarde, peor

Las zonas de copas son mucho más ruidosas a las cinco de la mañana que al filo de la medianoche. Lo ha comprobado el equipo de ingenieros que realizan las mediciones a pie de calle para el Valedor do Cidadán, Luis Espada Recarey. Se trata de los trabajos previos a la elaboración de la nueva ordenanza municipal del ruido, que podría tener listo su primer borrador en septiembre y entrar en vigor a finales de este año. Según Espada, la noche viguesa está muy lejos de la media europea.

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