Barco pesquero
El barco sale a mar abierto repleto de turistas.

"Dada la baja actividad pesquera, desde nuestra cofradía de pescadores se buscó diversificar esta actividad, buscar rentas complementarias, conseguir aumentar nuestra economía... Y encontramos en el turismo marinero una posible solución", asegura Emilio Louro Lamela, secretario de la cofradía de pescadores de Lira-Carnota, en la gallega Costa da Morte.

Este grupo de pescadores, cansados de ver cómo su trabajo cada vez les era menos rentable, decidieron poner en marcha Mardelira, una iniciativa que tiene por objetivo dinamizar el entorno social de la comunidad pescadora de Lira y dar a conocer la complejidad del mundo de la pesca y del mar al conjunto de la sociedad.

Su actividad más destacada permite a los turistas, por menos de 50 euros, embarcar en un pesquero profesional para vivir una jornada de pesca artesanal, en la que el guía es el patrón del barco.

Turismo marinero

En Mardelira vienen desarrollando el turismo marinero desde 2003. Durante el verano –único periodo en el que están activos– se embarcan en el Pedra de Area más de 150 personas, aunque con las limitaciones que supone la falta de normativa para regular las travesías con un grupo de turistas.

"Tenemos una embarcación, por lo que en cada jornada solo pueden ir cuatro turistas, no se puede tener mayor desarrollo por la normativa", asegura Emilio Louro, por lo que también han optado por implantar "otras actividades, como el alquiler de embarcaciones, para poder desarrollar actividades de avistamiento de especies animales o recorridos por la costa". La última novedad, la posibilidad de salir para "visionar fondos marinos con la técnica del espejo con la que se cogen los centollos".

Para los que no se quieran adentrar en el mar, la compañía de mariscadoras y marineros permite aproximarse al mundo y la vida de las gentes del mar desde tierra firme. Tras una interesante introducción, nos acercamos hasta una caseta marinera, la Pepe de Cuco, que alberga una exposición sobre la historia del puerto de Lira y que cuenta con el único encascadoiro (sistema de conservación de redes y velas) visitable de Galicia. También se pueden ver las ruinas de un almacén de salazón, pasear hasta la rampa vieja y aprender a distinguir las diferentes partes de una embarcación.

Ya en la nueva rampa, los pescadores explican cómo ha sido su día de faena. En las instalaciones del muelle se puede participar en el trajín diario, en la actividad en la lonja, así como asistir a una subasta de pescado. Según el secretario de la cofradía: "Organizamos múltiples actividades para poder ofrecérselas a nuestros usuarios, normalmente españoles de entre 35 y 45 años".

Fuerte demanda

Renovarse o morir, como también están haciendo en las Islas Baleares. La normativa para regular el turismo marinero ha sido incluida en la Ley de Pesca, una fórmula que permitirá a los pescadores desarrollar el turismo marinero, un atractivo más de las islas que permitirá compartir una jornada de pesca en una embarcación, visitar una lonja, conocer in situ el trabajo de los mestres d’aixa (carpinteros de ribera) o participar en el marisqueo. Desde la Dirección General de Pesca, Patricia Arbona señala: "Hay una fuerte demanda del sector, sobre todo por parte de algunas cofradías que tienen características especiales al estar en zonas protegidas o tener solo embarcaciones de arte menor, como puedan ser las de la Colònia de Sant Jordi o Formentera".

Arbona considera que "tanto el pescaturismo (embarcarse y poder acompañar a un pescador profesional) como el turismo marinero tienen un gran potencial" y con la inclusión de este concepto en la Ley de Pesca, el Gobierno balear quiere "garantizar o proteger que la actividad la desarrollen pescadores profesionales". Una solución que aplauden desde la Federación Balear de Cofradías de Pescadores. Su secretario general, Toni Garau, confirma dicho interés, pero puntualiza que los profesionales no entienden el turismo pesquero «como una actividad que sustituya la pesca, sino como algo complementario».

Dicha norma fijará las condiciones para que puedan embarcar los turistas. "No es lo mismo que en un barco de artes menores vaya un solo tripulante que embarcar a tres o cuatro turistas, porque hay que dedicarles unos espacios a bordo, contar con balsas y aros salvavidas y otras consideraciones", según Garau.

La ruta de la almadraba

En Andalucía también están sacándole provecho económico a la pesca. En la costa gaditana, en el puerto deportivo de Barbate, se ha desarrollado el proyecto del Centro de Interpretación del Atún de Almadraba y Rutas de la Almadraba, definido por la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía como una fórmula de "recuperación y revalorización del patrimonio cultural, medioambiental y humano ligado al mundo de la pesca y sus antiguas tradiciones, como vértice de desarrollo económico y social".

Las rutas de la Almadraba ofrecen tres itinerarios por el litoral de Barbate, en cuyos recorridos se rodean las almadrabas de Barbate y de Zahara de los Atunes, cuando están caladas en la temporada almadrabera, y son de gran interés turístico por las espectaculares vistas de los acantilados del Parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate, faro de Trafalgar, playa de la Hierbabuena, playa de Cabo Plata, Sierra del Retín, etc.

En palabras de la Consejería, "estas rutas dan a conocer al visitante el entorno medioambiental en el que se desarrolla la actividad almadrabera, conjugando así el conocimiento de la pesca del atún rojo con el interés paisajístico del entorno".

Los interesados deben embarcarse en el atunero Francisco Varo. En un año se suben a él en torno a 3.000 pasajeros, según datos del centro, concentrándose mayoritariamente en el periodo de abril a agosto.

Ana y José, un matrimonio de jubilados madrileños, aprovecharon un día nublado en tierras gaditanas para sumergirse en el conocimiento de una tradición que ya utilizaron tartesios y fenicios. "Ver el atún en el mar impone. Pero el placer de esta ruta es divisar el Cabo de Trafalgar, tan cerca de África. ¡El Estrecho parece muy pequeño!", aseguran tras vivir la experiencia marinera.