Un buque de guerra hundido se convierte en galería de arte

  • El fotógrafo austriaco Andreas Franke organiza una exposición en el 'Vandenberg', un buque estadounidense hundido en Florida.
  • En las obras de la muestra une en la misma imagen escenas de estudio con fondos submarinos que fotografió en el barco la primera vez que lo visitó.
  • "La agudeza visual se desvanece bajo el agua, como pasa con la niebla".
Una de las visitantes de la exposición de Andreas Franke en el Vandenberg
Una de las visitantes de la exposición de Andreas Franke en el Vandenberg
Andreas Franke

El buque estadounidense de transporte General Hoyt S. Vandenberg, que participó en la II Guerra Mundial, fue propiedad de la Marina, luego de las Fuerzas Aereas y en 1983 fue retirado del ejército.

Quince años más tarde se convirtió en el escenario de la película de ciencia ficción Virus (John Bruno, 1999), protagonizada por Jamie Lee Curtis y William Baldwin y Donald Sutherland.

Hace dos años, tras ser subastado por un grupo inversor, lo llevaron a Cayo Hueso (Florida) para hundirlo y convertirlo en arrecife artificial en el Santuario Marino Nacional de los Cayos de Florida. Apenas cubierto por las plantas submarinas, la embarcación todavía está poco corrompida por el agua salada.

Ahora, bajo el agua, el barco, de 160 metros de eslora, juega un nuevo capítulo en su ajetreada vida: se ha convertido en galería de arte.

Cuando Andreas Franke, fotógrafo publicitario austriaco y aficionado al buceo, visitó y fotografió el Vandenberg, lo que vio le pareció un escenario que debía ser utilizado. Fue el principio del proyecto Life Below The Surface (Vida bajo la superficie).

Personajes detenidos en el tiempo

Al volver a Viena eligió las mejores fotos submarinas de su expedición. Luego en el estudio hizo sesiones con modelos que escenificaban momentos de la vida diaria: bailarinas de ballet ensayando, unos niños sacando chicles de una máquina, un hombre tirado en el sofá viendo la tele...

Mezcló las escenas con el escenario marino. La caracterización atemporal de los personajes unida al fondo azulado y habitado por diminutos peces daban a cada obra la sensación de haberse detenido en el tiempo, como el barco sumergido. Franke tenía claro que no había otro lugar para exhibirlas que no fuera el buque, hundido a 30 metros de profundidad.

Un elemento conocido en nuestro mundo terrestre adquiría otro sentido bajo el agua, iluminado por una luz ténue y difusa. Franke quería sacarle partido al romanticismo borroso del mar: "La agudeza visual se desvanece bajo el agua, como pasa con la niebla".

Desde agosto de este año los submarinistas pueden visitar la galería. Las fotos están aisladas y selladas con silicona entre dos láminas de plexiglás y enmarcadas en acero inoxidable. Franke las ha asegurado al barco con potentes imanes que no perjudicarán a las obras cuando sean retiradas.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento