Antes y después
A la izquierda, ilustración de Lonni Sue Johnson para 'The New Yorker' en 1985. Al lado, una de sus obras recientes Copyright © Lonni Sue Johnson

Lonni Sue Johnson, de 61 años, fue una conocida dibujante durante más de treinta años. Sus trabajos aparecían ilustrando piezas de opinión o reportajes de grandes diarios (The New York Times, The Boston Globe, The Washington Post), revistas (The New Yorker) y libros. Eran dibujos de aparente sencillez, pero nada simples: metáforas condensadas, incluso exuberantes y, sobre todo, de gran agudeza sobre el tema de fondo al que se referían.

En diciembre de 2007, la artista sufrió una grave encefalitis vírica, una inflamación de la parte superior y más grande del cerebro. Estuvo a punto de morir pero salió adelante, aunque aquejada por un profunda e incapacitante amnesia. Tuvo que aprender desde cero a hablar, comer y caminar.

La pérdida de memoria que aquejó a Johnson no se parece a las que estamos acostumbrados a ver en las películas. Era consciente de su nombre y recordaba a su madre, pero había olvidado circunstancias fundamentales como su matrimonio de diez años o la muerte de su padre.

Con la ayuda de los suyos reconstruyó los huecos vacíos: supo que se ganaba la vida como artista, que tocaba varios instrumentos con soltura, que era dueña de una avioneta y la pilotaba.

Uno de los primeros casos de recuperación de la habilidad artística

Volver a dibujar fue lento y no hubiera sido posible sin la ayuda de su madre, Margaret Kennard Johnson, que también es pintora. El caso, dicen los médicos, es de los primeros en que una persona con habilidades artísticas y que ha sufrido un daño cerebral tan profundo es capaz de recuperar parte de su capacidad.

Los dibujos de la nueva Lonnie Sue Johnson se exponen ahora en el el Museo de Arte Walters de Baltimore (EE UU). La exposición se titula Puzzles of the Brain: An Artist's Journey through Amnesia (Puzles del cerebro: el viaje de una artista por la amnesia).

La muestra está coorganizada por el departamento de Ciencia Cognitiva de la Universidad Johns Hopkins. Los expertos de esta institución creen que el caso de Johnson permitirá avanzar en las investigaciones para determinar qué partes del cerebro están relacionadas con el desarrollo y la recuperación de la creatividad.

Aunque en un principio ni siquiera distinguía los colores unos de otros, el retorno a la expresión artística ha sido notable y ha funcionado como terapia. De manera lenta pero constante, Johnson ha recuperado sus habilidades. Los dibujos que muestra la exposición son más simples, icónicos y aniñados que la obra previa a la enfermedad, pero en los más recientes empieza a adivinarse a la misma creadora de la obra pasada.

La recuperación comenzó con el regalo de un libro con puzles de palabras El momento clave sucedió cuando una amiga le regaló un libro-puzle en el que se pide al lector que encuentre palabras en un cúmulo de letras sin aparente sentido. Una semana después, Johnson comenzó a escribir listas de palabras e insertarlas en celdas que ella misma dibujaba. En unas ocasiones eran meras listas alfabéticas; en otras, temáticas.

Las celdillas con palabras derivaron hacia obras de arte. Por ejemplo, la ilustración Things You Hang in a Closet (Cosas que cuelgas en el armario) combina el dibujo de una percha-celdilla con una lista de nombres de prendas de vestir.

Los médicos también están sorprendidos por el gran vocabulario que maneja Johnson, que nunca habían visto en un paciente con daños en el lóbulo frontal del cerebro, asociado a las funciones del lenguaje.

Aunque todavía guarda muchos misterios -no es capaz de recordar un cuadro que acaba de terminar-, la obra de Johnson es notable y vasta. Algunos dibujos son muy simples, pero en otros hay detalles complejos. Vistos de manera cronológica demuestran que los daños cerebrales y la amnesia no logran borrar la capacidad creativa.