Megan Fox
Megan Fox. ARCHIVO

Megan Fox, a sus 25 años, ya sabe lo que es tocar el cielo y bajar al infierno. En pocos años ha pasado de ser la más deseada, la más sexy y la cara guapa que todos querían tener a ser desconsiderada por la mayoría de sus compañeros de profesión.

Soy mucho más que carne de un tabloide que sólo busca venderFox siempre hizo gala de una personalidad compleja y un fuerte carácter que casi acaba con su carrera en semanas, especialmente cuando no se mordió la lengua para criticar fuertemente la segunda parte de Transformers, que ella protagonizaba, y cargar contra director y compañeros, lo que provocó que Spielberg se hartase de ella y la despidiese.

Pasada la tormenta, intenta recuperar lo que ella sola perdió. "Cuando eres honesta, incluso en los malos tiempos, hay que continuar con la cabeza bien alta. Quiero ser original sin dejar de ser yo misma. Soy mucho más que carne de un tabloide que sólo busca vender", ha dicho en una entrevista en Vogue.

Toda una declaración de intenciones. Megan Fox no se rinde, pese a que muchos creen que su capacidad interpretativa es muy limitada y que todo se debe a su belleza. "Si quiero algo voy a pelear por ello, no me voy a echar para atrás, no me voy a amedrentar. Esa es una de mis mejores cualidades", aseguró.

Espera que su belleza sea algo complementario en su carrera, una "herramienta más" de la que no vivir pendiente: "Que tanta gente dijera que yo era bella me hizo sentirme insegura, es prácticamente inaguantable".

Buenas palabras a compañeros

Sobre su trabajo a las órdenes de Judd Apatow, Fox no tiene más que buenas palabras y afirma que, a partir de ahora, solo quiere trabajar con gente como él: "Es el mejor director de cine de comedia que hay en Hollywood en estos momentos. Tiene un sentido del humor muy raro". Lo mismo ocurre con sus compañeras en la película Friends with Kids, Kristen Wiig y Malla Rydolph, de quienes agradece la ayuda que le han prestado durante el rodaje.

Feliz vida de casada

"Vivo en estado permanente de felicidad. Si sabes que estás comprometido con la relación, merece la pena casarse (su marido es Brian Austin Green)", ha explicado una actriz que dice haber madurado, razón por la que ha decidido comenzar a quitarse tatuajes.