Christine Lagarde
La directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en Washington. EFE/SHAWN THEW

El Fondo Monetario Internacional cifra en aproximadamente 200.000 millones de euros el impacto directo que han tenido en los bancos de la Unión Europea las tensiones en torno a los problemas de la deuda soberana en los países de la zona euro desde que esta crisis comenzara en 2010.

En la edición de septiembre de su Informe de Estabilidad Financiera Mundial (GFSR por sus siglas en inglés), el FMI aclara que esta estimación no tiene en cuenta las necesidades de capital de los bancos, para lo cual sería necesario llevar a cabo una evaluación completa de los balances y las posiciones de ingresos, sino que busca dar una idea del aumento del riesgo de crédito soberano experimentado por los bancos en los últimos dos años.

La institución advierte de que estos efectos se ven amplificados por la existencia de una red de instituciones financieras "altamente interconectadas y apalancadas". "Cuando se incluyen las exposiciones interbancarias frente a los mismos países, la magnitud del contagio aumenta en aproximadamente la mitad", agrega.

Efectos secundarios

Según los cálculos del FMI, los efectos secundarios de las exposición de los bancos europeos a la deuda soberana griega, el "epicentro" de esta crisis, han ascendido hasta casi 60.000 millones de euros, mientras que el contagio de la situación a Portugal e Irlanda ha supuesto 20.000 millones euros para las entidades europeas.

Por su parte, la presión de los mercados sobre Bélgica, Italia y  España ha elevado la cantidad del impacto que tiene la crisis de deuda soberana en los bancos europeos hasta los 200.000 millones de euros.

Asimismo, si se añaden las exposiciones a otras entidades financieras euros, en las que los precios de los activos se ha depreciado de forma paralela al incremento de las preocupaciones soberanas, los efectos totales estimados alcanzarían los 300.000 millones de euros. "Aunque estas cifras se basan en evaluaciones del mercado sobre el riesgo de crédito, lo que puede reflejar un cierto grado de desviación, los problemas subyacentes que ponen de relieve son reales", agrega.

Un círculo vicioso

El FMI destaca que acontecimientos como las nuevas turbulencias en los mercados procedentes de la periferia de la zona del euro, la rebaja de la calificación crediticia de Estado Unidos por parte de Standard & Poor's y las señales de una desaceleración económica han sacudido recientemente al sistema financiero mundial.

En concreto, advierte de que en la zona euro las presiones soberanas amenazan con "reactivar un círculo vicioso entre el sistema bancario y la economía real". Según el FMI, pese a las "importantes medidas" adoptadas, las diferencia políticas "dentro" de las economías que están aplicando los ajustes y "entre" las economías que proporcionan apoyo han impedido el logro de una solución duradera.

Además, advierte que el hecho de que en algunas economías los bancos ya hayan perdido acceso a los mercados de financiación privada eleva el riesgo de un desapalancamiento más pronunciado, de una contracción del crédito y de nuevos obstáculos a la actividad económica, "a menos que se tomen medidas adecuadas para abordar las fuentes del riesgo soberano y para subsanar las consecuencias potenciales para el sistema financiero".

En este sentido, recalcó que las prioridades en las economías avanzadas deben centrarse en hacer frente al legado de la crisis y concluir las reformas de la regulación financiera "lo antes posible" para mejorar la capacidad de resistencia del sistema.