'Miss Bala', de Gerardo Naranjo, muestra en San Sebastián la relación entre belleza y violencia

  • La película, que ya fue expuesta en Cannes o Toronto, ha abierto la sección Horizontes Latinos.
  • El filme narra la historia de una miss que acabó siendo encarcelada por sus crímenes de sangre.
  • La protagonista, Stephanie Sigman, define a su personaje como una "inocente que realiza acciones sangrientas".
La actriz Stephanie Sigman, protagonista de la cinta de Gerardo Naranjo 'Miss Bala', que se ha presentado en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián.
La actriz Stephanie Sigman, protagonista de la cinta de Gerardo Naranjo 'Miss Bala', que se ha presentado en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián.
JASTISHO

Quemó sus primeros cartuchos en el Festival de Cannes, disparó a discreción a la crítica en Toronto y ahora Miss bala, la película de Gerardo Naranjo protagonizada por Stephanie Sigman, ha abierto fuego en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián con su retrato de la belleza como arma criminal.

"Me parece muy interesante cómo se juntan los dos mundos, el de la belleza y del trabajo más horrible que hay en el mundo, que es eliminar personas", explica Sigman en una entrevista sobre es el que su debut en el cine tras una carrera como modelo.

Miss Bala se inspira en la historia real de Laura Zúñiga, una mujer que había sido encarcelada poco después de ser coronada reina de la belleza de Sinaloa, una mujer con la que, curiosamente, Sigman coincidió haciendo un casting para un anuncio.

"Era un comercial (anuncio) de Estados Unidos. Necesitaban dos chicas que se parecieran para hacer de hermanas y lo único que yo comenté fue que nos parecíamos, y ella me dijo: 'Yo creo que no'. Fue el único acercamiento que tuve con ella", relata la ahora también actriz.

Efectivamente, Naranjo se sirve de la anécdota real para meditar sobre esa violencia que sigue empapando la vida civil de los mexicanos, haciendo prácticamente imposible escapar de ella en el cumplimiento de las metas personales.

"Antes me preguntaban: '¿Estás muy cerca de la violencia?' Yo decía que para nada. Antes le afectaba al amigo de un amigo del amigo del amigo. Pero ahora cada vez está más cerca, empieza a ser el amigo de mi amigo el que está afectado", asegura Sigman.

Sin embargo, a pesar de esa combinación explosiva entre exhibición y violencia física, Miss Bala rehuye la acción sincopada para desglosar la angustia y la incertidumbre de un personaje cuya inocencia de pensamiento no se corresponde con lo sangriento de sus acciones.

"Me enamoré del personaje porque tiene una inocencia que en el mundo en el que vive se convierte en un defecto. Y me gusta de la película que no apunta el dedo hacia quién es el bueno y quién es el malo. Es una confusión que te hace interiorizar todo el miedo. El personaje no tiene idea de lo que hace, así que no nos metemos en la mente del criminal y ni tampoco se glamouriza la violencia", explica Sigman.

Así, la sensación de dejarse devorar por la espiral de violencia crea más angustia existencial que suspense. "Hay mucha tensión, en la película parece que no pasa nada, pero están pasando muchas cosas en el personaje, y por ende tú estás sintiendo muchas cosas aunque no las veas", asegura.

Y añade: "Como actriz, ese ritmo hace más difícil la interpretación, porque los cortes facilitan la tensión. Así, tengo que llevar el estado de ánimo y la emoción todo el rato", asegura.

Pese a su trayectoria como modelo, afortunadamente su identificación con el personaje está más que limitada. Incluso marca las diferencias entre modelo y miss. "Para ser miss te obligan a perder tu individualidad, tienes que ser parte de unos deseos y unas aspiraciones. Ser modelo tiene muchísima disciplina, no es fácil, aunque no es el trabajo más difícil del mundo. Es muy divertido".

Más difícil le resultó, desde luego, investigar para el personaje. "No fue tan agradable para mí, eran unos libros que me daban náuseas cuando los leía", confiesa. Y del mundo banalizado de la moda, a la meca del cine intelectual, Cannes.

"No me considero una intelectualoide, pero sí me considero una persona que está buscando todo el tiempo algo más, que está buscando el tú mismo y el mundo. Me siento muy afortunada por tener un proyecto como este, y en Cannes todo el mundo me preguntaba: '¿Por qué sonríes tanto?' Pero, ¿cómo no iba a estar feliz?", concluye.

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