La consagración del padre Paul Pei Junmin, de 37 años, se realizó en una iglesia católica en Shenyang, capital de la provincia de Liaoning, al noreste de China, dijo Liu Bainian, vicepresidente de la Asociación Patriótica Católica China.

Pei, quien se ordenó sacerdote en 1992, fue elegido por sus compañeros curas, monjas y representantes católicos en Shenyang en febrero, ganando cerca del 80 por ciento de los votos, dijo Liu, agregando que esa elección fue respaldada en abril por un colegio de más de 60 obispos chinos.

Se prevé que Pei, quien regresó a China en 1996 tras graduarse en estudios bíblicos y teología del Seminario Saint Charles Borromeo en Pensilvania, Estados Unidos, finalmente reemplace a Jin Peixian, de 80 años, como obispo de Shenyang.

Wang Qiuyue, un miembro del coro de la Iglesia contactado por teléfono, dijo que miles de personas llegaron a la ceremonia de ordenación de dos horas. Un sacerdote que asistió dijo que habían al menos 5.000 personas.

El servicio AsiaNews, con sede en Roma y que se especializa en China, citó una fuente del Vaticano que afirmó que Pei contaba con la aprobación del Papa y que 'era un excelente candidato desde todos los puntos de vista'. Ningún portavoz de El Vaticano estuvo disponible para realizar comentarios.

Pekín y el Vaticano cortaron relaciones después de la toma del poder de los comunistas en 1949 y las subsecuentes restricciones a la religión.

Oficialmente atea, China se ha negado desde entonces a permitir que el Vaticano nombre obispos o que los católicos reconozcan la autoridad del Papa, alegando que eso interferiría en sus asuntos internos.

Pero en los últimos años, Pekín y la Santa Sede han llegado a un acuerdo que usualmente permite a los posibles obispos buscar la aprobación del Vaticano antes de asumir cargos en la Iglesia.

Sin embargo, en una iniciativa que amenazó con socavar los esfuerzos por lograr un acercamiento, China nombró la semana pasada a un obispo en Wuhu en la provincia oriental de Anhui y a otro en Kunming, en la provincia de Yunnan, al suroeste.

Ambas consagraciones provocaron críticas inusualmente duras de la Santa Sede y del propio Papa Benedicto XVI.

La ley eclesiástica prescribe la excomunión automática para los obispos que se consagran ante un nuevo prelado y para los sacerdotes que aceptan convertirse en obispos sin la aprobación papal.

/Por Benjamin Kang Lim/.*.