Al menos 21 muertos en la explosión de un coche bomba en Kerbala
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La ciudad de Basora, en el sur del país, estaba en calma en su mayor parte mientras los ingenieros militares británicos examinaban los restos del helicóptero aparentemente derribado el sábado que provocó enfrentamientos entre los soldados y los jóvenes que coreaban eslóganes triunfales de la milicia chií.

Mientras, 21 personas murieron y 52 resultaron heridas cuando un coche bomba explotó cerca de la principal estación de autobuses en la ciudad santa chií de Kerbala, a 110 kilómetros al sur de Bagdad, dijo la policía. Alrededor de la misma hora, dos coches bomba explotaron en la capital.

El primero, conducido por un suicida, fue dirigido hacia una patrulla del Ejército y mató a ocho personas mientras que dejó heridas a otras 15. Entre las víctimas en el distrito Aadhamiya, mayoritariamente suní, había soldados y civiles.

Fuerzas iraquíes y estadounidenses realizaron una redada en busca de rebeldes en Aadhamiya el sábado, dijo el Ejército de EEUU. El área es un bastión de insurgentes suníes.

Un segundo coche bomba, también en el norte de la ciudad, mató a un civil e hirió a cinco. No estaba claro cuál era el objetivo de la explosión, ocurrida en una importante cruce de la ciudad. En el vecindario hay una importante mezquita suní y una oficina del diario del Gobierno.

Fuentes del Ministerio del Interior dijeron que 42 cadáveres habían sido hallados en las últimas 24 horas sólo en la capital, entre ellos ocho localizados cerca del hospital Kindi en el centro de Bagdad. La cifra está en línea con los niveles de violencia vistos en los últimos meses.

La violencia sectaria se desató con el atentado del 22 de febrero contra un importante santuario chií en Samarra que ha llevado al descubrimiento de muchos cadáveres - muchos mostrando signos de tortura - de forma frecuente.

Los líderes suníes culpan de algunos de los asesinatos a las milicias chiíes pro-gubernamentales y la policía dominada por chiíes. Los líderes milicianos hablan de una necesidad de responder a tres años de violencia de los insurgentes de la una vez dominante minoría suní.

La violencia sectaria ha propiciado advertencias de que Irak está yendo hacia una guerra civil y añadía urgencia a los esfuerzos de los líderes políticos a formar un gobierno de unidad que lo evite.

Nuri al-Maliki, el islamista chií nominado a primer ministro hace dos semanas tras un estancamiento en las negociaciones tras las elecciones de diciembre, dice que espera nombrar pronto un gobierno.

Representantes de la mayoría chií, los kurdos, suníes y otros se reunían de nuevo el domingo. El sábado, el vicepresidente chií dijo que esperaba un acuerdo en 'los próximos días'.

/Por Alastair Macdonald/