Buscan fondos para salvar la cabaña donde Roald Dahl escribió todos sus libros

  • El autor de 'Charlie y la fábrica de chocolate' la llamaba su "pequeño nido".
  • Es una casita de ladrillo y poliestireno que construyó hace 50 años en el jardín de su vivienda cerca de Londres. Ahora está muy deteriorada.
  • Dentro están todos los manuscritos, cuadernos de notas y los muchos amuletos privados de Dahl. También su escritorio y su sillón.
La pequeña casita de jardín donde Dahl escribió todos sus libros
La pequeña casita de jardín donde Dahl escribió todos sus libros
Archivo

El escritor británico Roald Dahl (1916-1990) no necesitaba demasiado espacio para crear sus historias. Quizá porque éstas eran desbordantes en imaginación y fantasía no es difícil imaginar al autor encerrado en la casita de jardín que le servía de mínimo santuario creativo. En ella redactó, entre otras obras, las aclamadas Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, Matilda, Las brujas y Relatos de lo inesperado.

"Mi queño nido". Así llamaba Dahl a la pequeña construcción. La mandó levantar en 1954, en el jardín de su vivienda de Great Missenden - Buckinghamshire, al noroeste de Londres. Prohibió la entrada en la casita a todos, incluidos su esposa, hijos, familiares y amigos. En 1970 declaró que necesitaba un lugar donde pudiese sentirse como "una persona diferente", donde el tiempo y las obligaciones de la vida desapareciesen.

570.000 euros

La construcción, de ladrillo y poliestireno, está en muy mal estado y los amigos y la familia de Dahl han iniciado una campaña de recogida de fondos para reconstruirla y que pueda ser visitada. Calculan que necesitan unas 500.000 libras esterlinas (unos 570.000 euros), cantidad en la que también están incluidos los gastos del traslado del contenido de la casita al cercano The Roald Dahl Museum and Story Center dedicado al escritor.

La nieta de Dahl, la modelo y guionista Sophie Dahl, cuya imagen desnuda en un anuncio de colonia fue censurado en 2000 en los transportes públicos británicos, se ha convertido en portavoz de la campaña. Ha declarado que el refugio de su abuelo es un lugar de "palpable magia e ilimitada imaginación" que se ha convertido en "un icono" y debe ser preservado.

La iniciativa ha sido criticada en el Reino Unido, porque algunos entienden que los herederos de Dahl pueden asumir el gasto con los elevados ingresos por derechos de autor generados por los libros de Dahl, que siguen siendo superventas y han sido vendidos a la industria del cine en varias ocasiones.

La directora del museo, Amelia Foster, afirma que la familia del escritor contribuirá como una "muy significativa aportación financiera" y que la campaña de búsqueda de dinero se dirige a instituciones antes que a particulares.

El "pequeño nido" permanece en el mismo estado en que quedó en 1990, cuando murió de leucemia su dueño y único morador. En el interior están los manuscritos, cuadernos de notas y útiles de escritura, así como recuerdos, fotografías y amuletos que Dahl deseaba tener cerca durante el proceso creativo.

Buena parte del espacio lo ocupa el viejo sillón de orejas en el que se sentaba para escribir (no soportaba las sillas porque padecía de dolor de espalda desde que resultó herido durante la II Guerra Mundial, en la que combatió como aviador).

Dahl colocaba un pedazo de madera entre los brazos del sillón y escribía a mano sobre folios en blanco. Utilizaba un fieltro verde de mesa de billar como apoyo. Antes de cada sesión limpiaba el paño de pelusas y otros restos y los tiraba al suelo. Prohibía que fuese barrido.

Una visita virtual a la casita puede ser realizada desde esta página del museo dedicado a Dahl.

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