Felipe González
Imagen de archivo del expresidente de Gobierno Felipe González. EP

El expresidente del Gobierno Felipe González ha realizado este lunes un diagnóstico del futuro de la Unión Europea "severo, con cierto grado de alarma y emergencia", ya que, ha avisado, la eurozona está "al borde de un abismo que puede ser irreversible" si no existe una reacción política de los países miembros.

Recurriendo a una metáfora que ya ha expuesto en algunos artículos de prensa, González se ha referido a los países de la UE como unos "galgos que corren detrás de una liebre mecánica" -ha dicho que "nadie sabe quién es" pero ha pedido que no se "satanice" a los mercados-. "Los galgos van a reventar, como ya ha hecho la opinión pública europea", ha sostenido el exmandatario.

González ha hecho estas valoraciones en la presentación del libro de José Ignacio Torreblanca 'La fragmentación del poder europeo' (editorial Icara & Antrazyt), coincidiendo con el autor en que uno de los problema de Europa es que no está consolidada internamente, entre otros factores, por la carencia de una hacienda común. "Si no tenemos una Europa consolidada hacia dentro no tendremos política exterior", ha avisado.

El expresidente ha basado gran parte de su intervención en responder al optimismo mostrado, también en la presentación del libro, por el secretario de Estado de la UE, Diego López Garrido, a quien se ha dirigido expresamente al reconocer que la ausencia de responsabilidades actuales le permite decir "lo que le da la gana" y, ha añadido, "nadie debería molestarse". "Hay que tocar el tambor, Diego", ha añadido instando a López Garrido a que España y el resto de los países de la eurozona pasen a la "acción".

Situación de Grecia

González, que ha vuelto a criticar el "absurdo ideologizado" del déficit cero y a reclamar los eurobonos como un mecanismo para calmar las tensiones económicas de la UE, ha defendido que "Europa está mal y está reaccionando agónicamente". Ha puesto el ejemplo de Grecia y se ha preguntado si "de verdad el rescate griego es posible". "Está bien que no se deje caer a Grecia", ha explicado, "pero la reducción del déficit impuesto es tan contractivo para Grecia que puede perder la mitad de su PIB".