Según explica el director del centro, Antonio Puerta, los estudiantes encuentran trabajo al poco de terminar la carrera o incluso salen ya colocados.

Sin embargo, apenas el 10% de sus alumnos acaban en el tiempo previsto por el plan de estudios. En el caso de los ingenieros de Telecomunicaciones (cinco años, más el proyecto de fin de carrera), suelen concluir en siete años. Se trata, además, de una carrera socialmente «de hombres»: apenas el 20% del alumnado son chicas.

Llegan sin nociones

Para el director del centro, el alumnado llega de  secundaria con unas nociones deficientes de física y matemáticas que nos les permiten entender las clases como debieran. «Es un problema de lenguaje», asegura. No obstante, nuestra Escuela de Telecomunicaciones cuenta con un buen reconocimiento. De hecho, prácticamente la mitad de los 1.200 titulados hasta la fecha trabajan en Madrid, donde bastantes centros imparten estos estudios.

La renovación de los equipos que utilizan en los laboratorios, bastante más costosos que simples ordenadores, es el principal reto al que se enfrenta actualmente el centro.

Tampoco están contentos con los accesos: una calle sin marcas viales, barro y una quebradiza valla metálica es la imagen con la que el edificio recibe a sus alumnos y visitantes.

En cifras

Nº alumnos: 2.691.

Nº profesores: 110.

Titulaciones: 4:

Ing. Telecomunicaciones.

I. Técnica de Sistemas.

I. T. de Sonido e Imagen.

I. T. de Sist. Electrónicos.

18 años de historia: Los estudios se imparten desde 1988 en El Ejido.
En 1995 se mudaron a su actual sede, en Teatinos.

Hablan los estudiantes

Alberto Román. 23 años. 3º Ing. de Telecomunicaciones. «Lo peor del centro es su estructura: no tiene pasillos y, cuando sales de clase, vas directamente a la calle. Aquí siempre hay cinco grados menos que en el resto del campus. Lo mejor es que no tenemos problema para encontrar aparcamiento».

Paqui Perea. 20 años. 2º I. Técnica de Imagen y Sonido. «Aquí se pasa mucho frío en invierno y mucho calor en verano. Además, tenemos algunos problemas con un laboratorio que tiene el material estropeado. Aunque los profesores saben que el material no sirve, las prácticas siguen siendo obligatorias».