Así lo anunció ayer el director general del agua, Jaime Palop, tras reconocer la «situación dramática» que atraviesa la agricultura de la zona, aunque aseguró que un desembalse mayor podría poner en riesgo el abastecimiento humano. Palop dijo que 2,5 millones de personas de poblaciones de la Mancomunidad del Taibilla tendrán problemas de agua hasta noviembre, cuando funcionen las nuevas desalinizadoras.