El humorista berciano afincado en Valladolid Leo Harlem ha dado el pistoletazo de salida a la Feria y Fiestas de la ciudad este viernes con un pregón lleno de chascarrillos que ha llevado a la carcajada a los miles de asistentes congregados en la Plaza Mayor y en el que ha reivindicado que se debe "desmontar el tópico" de que los vallisoletanos son de carácter "frío".

Ante una expectante audiencia, el pregonero ha iniciado su discurso con un guiño cinematográfico que recordó a las palabras de Pepe Isbert en la película de Luis García Berlanga 'Bienvenido Míster Marshall'. "Como vecino vuestro que soy, os debo un pregón y este pregón que os debo, os lo voy a dar", ha afirmado Leo Harlem, quien ha agradecido el apoyo de los colectivos que han demandado que fuera pregonero.

La intervención, siempre en un tono humorístico y monologuista, ha reclamado en varios momentos la participación de los miles de jóvenes reunidos en la céntrica plaza vallisoletana, a los que ha pedido que cada vez que pronunciara el nombre de la ciudad o su variante coloquial 'Pucela' respondieran exclamando "bien" y, ya en la parte final, solicitó que hicieran una 'ola' "como la de los estadios".

El tema recurrente del pregón ha sido la etiqueta de "fríos" que los vallisoletanos suelen tener en el resto de España. "Somos tan divertidos y tan marchosos como el que más. Así que vamos a desterrar de una vez por todas esos complejos que no son más que chorradas y vamos a entregarnos, en cuerpo y alma, a las fiestas de Valladolid", ha aseverado el humorista, que tomó el nombre artístico del local Harlem Café, donde comenzó sus primeras actuaciones.

"Los habitantes de Pucela no somos ni sosos ni secos ni fríos, somos la gente más cachonda del mundo y tenemos una alegría contagiosa a más no poder", ha añadido el pregonero, quien ha puesto como ejemplo al futbolista del Real Valladolid Manucho de quien ha recordado que en su presentación oficial, al llegar a la ciudad procedente de Inglaterra, se convirtió en "humorista" al asegurar que metería "40 goles" con el equipo.

Sin embargo, el futbolista angoleño terminó la temporada 2009/2010 con sólo cuatro goles en su cuenta personal y el club descendió a segunda división.

Leo Harlem, quien por recomendación del alcalde ha tenido que reducir la velocidad de lectura del discurso y que ha sido constantemente interrumpido por un público entregado, ha introducido varias referencias futbolísticas en su discurso ya que es un reconocido hincha del equipo de la ciudad e incluso ha protagonizado dos campañas de captación de abonados.

Así, ha recordado la polémica creada en 2010 cuando varios jugadores fueron sancionados por el club tras ser vistos en un local nocturno en Salamanca.

A este respecto, ha ironizado con que Valladolid sea "la ciudad más marchosa del mundo", razón por la que los jugadores señalados, con "miedo del ambiente tan festivo que se crea" en la ciudad, tuvieron que irse "de copas" a la capital salmantina. "La noche pucelana es una auténtica prueba de fuego, incluso para un deportista profesional", ha bromeado.

Pese a su alegato a favor de la "alegría contagiosa" de los vallisoletanos, Harlem ha reconocido que "a medida que avanza el año y comienzan los fríos, la gente va más a lo suyo". Así, ha introducido uno de sus habituales chascarrillos en el que cuenta que la gente "va tan envuelta en bufandas, gorros, guantes y en su propio aliento, que es un auténtico milagro reconocer a la gente".

"intercambio de temperaturas" con el sur

Por ello, ha planteado a instituciones presentes para solicitar un "pequeño intercambio de temperaturas" con ciudades como Cádiz y Málaga ya que considera que "se iban a enterar de lo que vale un peine" pues "con la primera helada se acabó el pescaíto frito y el pasear por la calle".

Además, ha recalcado que en la ciudad del Pisuerga, "con cinco o seis grados más de temperatura media" los vallisoletanos podrían liberar "el animal tropical que todo vallisoletano lleva dentro" porque ha considerado que a la gente le gusta "todo lo que gusta en el Caribe", como la salsa "de los callos y bien picantita" el merengue "de la pastelería" y la bachata y el 'reguetón', pues en determinados barrios "no se baila otra cosa".

En definitiva Leo Harlem, que se ha visto obligado a interrumpir su alocución para botar por petición de los asistentes, ha querido invitar a los vallisoletanos a que se "entreguen" a las fiestas pese a que se viven tiempos de crisis. "Andamos de dinero un pelín achuchados, pero una cosa os digo, el dinero no da la felicidad aunque la sensación es prácticamente la misma", ha recalcado, antes de animar a "disfrutar de cada eurito y cada momento de estas fiestas".

Para terminar, el monologuista ha recordado a los vallisoletanos que no pueden estar en la ciudad durante las fiestas por motivos "laborales o de salud" y les ha enviado un abrazo de parte de cada uno de los presentes en la Plaza Mayor, a los que ha pedido que se abrazaran con la persona que tuvieran al lado, petición a la que los asistentes han dado respuesta con alborozo.

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