Wikileaks
Web de Wikileaks. ARCHIVO

La web Wikileaks ha decidido este viernes hacer públicos los 251.287 cables diplomáticos de Estados Unidos que estaban en su poder y que en su día filtró a varios medios de comunicación. Tras unos cuantos días de polémica con el diario The Guardian, al que ha acusado, entre otras cosas, de romper su acuerdo de publicación y de cometer una "imprudencia", el grupo liderado por Julian Assange ha pasado a la acción.

Contra este diario británico, además, ha presentado una demanda por haber revelado en un libro, supuestamente, claves secretas que permitirían identificar a las fuentes e informadores de miles de telegramas. Wikileaks argumenta que un periodista de The Guardian cometió negligencia; por su parte, el periódico ha calificado las acusaciones de "tonterías" y cree que Wikileaks "debería asumir su responsabilidad por sus propias acciones".

Un portavoz del diario explicó que el libro sobre el portal creado por Assange fue publicado en febrero, y que a pesar de que contenía una clave para acceder a información confidencial de las embajadas norteamericanas, se suponía que dicha contraseña "caducaba y sería borrada en unas horas". Esa fuente añadió que sin información sobre la localización de los documentos la clave no tendría utilidad.

Y recordó que Wikileaks no mostró ninguna preocupación sobre el contenido del libro en el momento de su publicación. El libro Wikileaks fue escrito por el jefe de investigación del periódico, David Leigh, y uno de sus corresponsales, Luke Harding. Wikileaks también ha anunciado que ha demandado a "una persona en Alemania" que, según el portal, "distribuía las claves en Alemania para su beneficio personal".

RSF retira su apoyo

Una cadena de acontecimientos e indiscreciones, según Spiegel online, propició el desastre e hizo que el archivo con todos los cables circulara por Internet al alcance de todos. Ahora, además, el sitio web de Wikileaks, en el que el colectivo iba soltando los papeles -en un principio, de acuerdo con sus socios mediáticos y después por su cuenta-, cuenta con todos los archivos originales.

Todos aquellos cables que habían sido revisados para proteger convenientemente las fuentes, como los publicados en 20 minutos, pueden consultarse ahora libremente y de forma íntegra. El País, The Guardian, The New York Times y Der Spiegel han redactado un comunicado conjunto en el que "condenan" los actos de Wikileaks y defienden sus "proyectos de colaboración" anteriores. Wikileaks realizó una encuesta en Twitter antes de publicar los cables.

Por su parte, Reporteros Sin Fronteras, que alojaba en su página web "el sitio espejo de Wikileaks, abierto en diciembre de 2010", ha decidido retirar su apoyo al colectivo. "Si bien hasta ahora no está probado que estas revelaciones hayan puesto en peligro la vida de estas personas, el impacto que podrían tener estos documentos en la vida cotidiana de los informantes no puede menospreciarse", explica la organización.

La protección de las fuentes, aseguran, "está en duda", por lo que han decidido tomar esta medida por precaución. Por otro lado, Julian Assange ha acusado a los medios occidentales de haber omitido en sus publicaciones denuncias de crímenes que figuraban en los cables. Assange, detenido en Londres en diciembre pasado, está actualmente bajo arresto domiciliario en Inglaterra a raíz de una orden de extradición cursada por Suecia.