iPhone
El iPhone, de Apple. EFE

Entre incredulidad y mofa, la prensa internacional se hacía eco esta semana de la desaparición de un prototipo de iPhone 5 en un bar de Estados Unidos. El punto más llamativo de la historia es que, hace algo más de un año, a Apple ya le había pasado lo mismo con un prototipo del iPhone 4. ¿Es posible que volviese a repetirse un incidente similar tan poco tiempo después?

Una de las teorías más comentadas habla de un posible truco comercial de la propia Apple

Según diversos medios, un empleado de Apple perdió un prototipo del iPhone 5 en un bar mexicano, el bar Cava 22 de San Francisco, y la compañía se puso en contacto con la policía de la ciudad para seguir la pista del prototipo. Apple habría rastreado el terminal hasta contactar con un individuo que confirma que estaba en el bar el día de la desaparición pero aseguró que no había recogido el teléfono y que no tenía ningún dato de su paradero.

Sin embargo, según ha explicado la policía de San Francisco, ellos no han tenido noticia alguna sobre la desaparición de un iPhone 5 y Apple no les ha llamado. De este modo, la credibilidad de la historia pierde fuerza y aumentan las probabilidades de que todo sea una broma o una triquiñuela de alguien que espera beneficiarse del asunto.

Una de las teorías más comentadas habla de un posible truco comercial de la propia Apple para aumentar su presencia en los medios y la publicidad de sus productos. Esto es poco probable. Sería una estrategia infantil y completamente innecesaria. La compañía de la manzana no necesita este tipo de publicidad. Por motivos similares, tampoco parece probable que se trate de una artimaña de la competencia para desacreditar a Apple.

Uno de los planteamientos más curiosos se basa en el hecho de que se haya conocido con tanta celeridad el nombre del local en el que supuestamente se perdió el prototipo de iPhone 5. En otros casos, el nombre del bar ni siquiera llega a conocerse, pero aquí se encontraba entre los datos iniciales de la historia. Algunos señalan que podrían ser los propietarios del bar los interesados en conseguir algo de publicidad gratuita.

Por último, se baraja la posibilidad de que un estafador haya hecho circular la historia con la esperanza de vender un prototipo de iPhone falso a quien le ofreciese una buena suma de dinero.