La sacristía mayor de la Catedral de Murcia, una estancia situada en la base de la torre del templo que sirve para el almacenamiento de los objetos litúrgicos, reabrirá sus puertas al público tras los tres años dedicados a la restauración de su cajonería, un mobiliario del siglo XVI y de estilo renacentista.

En 2009 comenzó la reconstrucción de este conjunto religioso de la sacristía, que fue realizado según trazas de Jacobo Torni, llamado Florentino, colaborador de Miguel Ángel y discípulo de Pinturicchio, cuya actividad se documenta en Murcia desde 1521 hasta su muerte en enero de 1526.

Torni, artista del renacimiento italiano al que también se le encargó el diseño y la ornamentación de la torre de la Catedral en los años 1521-1526, pero falleció y su trabajo lo continuó Jerónimo Quijano y un equipo de colaboradores hasta terminarla alrededor de 1530.

El conjunto, una vez reconstruido, ha sido presentado en rueda de prensa por el delegado del Gobierno en Murcia, Rafael González Tovar, junto con el obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, la técnica del Instituto de Patrimonio Cultural de España, Laura Ceballos, y el deán de la catedral de Murcia, José Antonio Trigueros.

El delegado, que ha destacado la financiación de 2,3 millones de euros aportados por Gobierno de España para la restauración de diferentes estancias de la Catedral, ha dicho que se va a abrir un periodo de visitas desde el próximo lunes, 5 de septiembre, hasta el 12 de septiembre, para visitar la sacristía, al tiempo que se ha editado un folleto que explica los valores de la obra ornamental.

Ceballos, que ha sido la responsable de los trabajos de reconstrucción ejecutados por siete restauradores y dos oficiales de ebanistería y carpinteros, ha remarcado que la cajonería "es algo más que un mueble, ya que es una magnífica obra escultórica del renacimiento, con una notable influencia del mueble italiano rico, lujoso y con decoración suntuosa e imaginativa".

La cajonera se compone de un armazón interior de madera de pino formado por un entramado vertical unido a la pared que sujeta la estructura del frente de la cajonera. Sobre este armazón oculto se unen mediante ensambles y clavos ocultos los relieves en madera de nogal que dan forma al mueble.

Se articula en un cuerpo bajo, con cajones que se arriman a la pared, donde se conservan los ropajes litúrgicos, muy costosos desde la antigüedad. El cuerpo superior, exclusivamente decorativo excepto por los dos armarios que flanquean la entrada, reviste la pared en todo su perímetro, y es el que le confiere su aspecto monumental.

En él destaca la cornisa volada aparentemente sostenida por niños en posturas cambiantes, y rematada por una crestería formada por dragones, mascarones y fruteros. De esta crestería sólo conserva un tramo original, siendo el resto añadidos históricos y zonas reproducidas en esta restauración a partir de los fragmentos encontrados tras el mueble en el desmontaje.

La talla representa el repertorio ornamental típico del renacimiento, y los doce fondos o entrepaños se decoran con grutescos que rodean un medallón central con las efigies de los doce apóstoles en perfil. Los huecos centrales los ocupan las puertas de acceso, la hornacina barroca con una inmaculada en piedra policromada atribuida a Francisco Salzillo o su escuela, y el magnífico relieve del 'Llanto sobre Cristo'.

Un incendio y humedad

Ceballos ha recordado que la cajonería sufrió avatares a lo largo de su historia que modificaron su concepción original como, por ejemplo, un incendio en 1689 que destruyó un lienzo completo del mueble y afectó a parte de los cajones, lo que motivó su reconstrucción.

En concreto, el incendio calcinó una de las esquinas del mueble y tuvo que ser repuesta con relieves a imitación de los renacentistas. Sin embargo, su sistema constructivo fue mucho mas tosco que el empleado en el renacimiento. En el siglo XVIII se añadieron además remates en las cresterías y una hornacina barroca para albergar una escultura en piedra de la Inmaculada Concepción.

La restauradora ha precisado que el mayor problema al que se enfrentaron los restauradores es que la cajonería se encontraba afectada por la humedad que se filtraba por el basamento de la Catedral, por lo que su estructura presentaba pudrición por hongos y ataques de insectos. Asimismo, presentaba importantes problemas de estabilidad física al haberse desprendido toda la crestería.

La restauración llevada a cabo por el Instituto del Patrimonio Cultural de España ha consistido en el desmontaje y posterior montaje del mueble para, aprovechando la cámara existente bajo la sacristía, mejorar la ventilación y minimizar la acumulación de humedad garantizando, de esta forma, unas condiciones óptimas de conservación.

Además, se ha realizado una desinsectación y limpieza de la madera y se han repuesto piezas perdidas con el fin de devolver al mueble su estabilidad y belleza originales. Finalmente, se ha realizado una documentación precisa y excepcional de las técnicas utilizadas por la ebanistería renacentista, según Ceballos.

Para solventar los importantes problemas de humedad que sufría la torre y otras zonas de la Catedral, durante los años 2007 hasta el 2009 se realizó una intervención consistente en la realización de una cámara de aireación exterior en torno a la torre, y otra cámara de aireación interior bajo el suelo de la Sacristía Mayor y ropero anexo, todas ellas conectadas. Ello permitió secar los muros y eliminar la humedad.

Para la ejecución de las obras fue necesario desmontar la cajonera en el año 2009, circunstancia que fue aprovechada para poder realizar un tratamiento de desinsectación por gases inertes. Para ello la cajonera se desmontó pieza a pieza, siguiendo un sistema de clasificación riguroso donde cada pieza original llevó unas coordenadas de localización exactas.

Tras esta fase, en 2010 se planteó un proyecto de montaje que contemple el estudio, conservación y restauración integral de la cajonera. En resumen, los trabajos se iniciaron en junio de 2010, terminando la ejecución material en abril de 2011, y actualmente se está terminando la memoria final con el análisis de los datos aportados en este trabajo.

La secuencia de tratamientos que han consumido más tiempo, según Ceballos han sido la limpieza, donde se eligieron diferentes sistemas según las necesidades de cada zona. Todas las piezas, una vez clasificadas y replanteadas se limpiaron una por una con ayuda de disolventes y a punta de bisturí.

Aportación del gobierno central

González Tovar ha mostrado su satisfacción por "la participación activa del Gobierno de España en la restauración de un monumento tan sumamente importante para el patrimonio cultural de la región de Murcia y también del conjunto del país".

González Tovar ha recordado que el Gobierno de España, a través del Ministerio de Cultura, "ha sido siempre sensible al incalculable valor cultural, pero también emotivo, de este gran monumento". "Y una muestra de ello es la inversión cuantiosa que el Ministerio de Cultura ha llevado a cabo en la Catedral en los últimos años (desde 2004), que asciende a más de 2,3 millones de euros", ha añadido.

Esta financiación ha permitido, no sólo la restauración de la cajonería de la sacristía, sino que también ha permitido llevar a cabo diversas actuaciones en la capilla de Junterones, así como la restauración del primer cuerpo de la Torre, el exterior de las capillas de Los Vélez y de Las Ánimas y las cubiertas adyacentes.

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