La directora de la Obra Social de Caja Inmaculada (CAI), María González, y el director de Cáritas Diocesana de Teruel, Juan Marco Deler, han firmado hoy un convenio de colaboración por el que CAI aporta 10.000 euros para apoyar el programa de inserción social "Trapolín", dirigido a personas sin hogar.

"Trapolín" es un proyecto de atención integral que cubre tanto las necesidades básicas, como las necesidades de integración y de adaptación a la sociedad de las personas sin hogar.

La actividad fundamental del taller consiste en la gestión de residuos textiles. La ropa que llega a Cáritas se clasifica y, la que no puede ser reutilizada, se envía al proyecto Trapolín; allí se hacen trapos con las telas de algodón, se elaboran paquetes y se venden a empresas que los utilizan principalmente para labores de limpieza, talleres, fábricas, entre otras actividades.

El proyecto trata de fomentar, a través de la realización de una actividad, las habilidades sociales y la autoestima de personas desfavorecidas que, por falta de recursos o por dificultades personales, no pueden acceder o conservar un alojamiento adecuado que les proporcione un marco estable de convivencia. Además, las personas que trabajan en el taller ocupacional reciben una contraprestación económica a través de becas en concepto de ayuda económica.

Desde que comenzó a funcionar en 2002, el proyecto ha atendido a más de 7.000 personas, ayudando a mejorar su formación básica y profesional, y favoreciendo de este modo su integración efectiva.

Caja Inmaculada suma esta ayuda a las colaboraciones que mantiene desde hace años con Cáritas Diocesana de Huesca, Zaragoza y Teruel para apoyar a las personas más desfavorecidas, especialmente en estos momentos de necesidad económica tan acuciante.

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