Acusan a un alcalde de ser el 'cazabrujos' que ha acabado con la vida de 13 personas en Perú

  • En la selva peruana se han registrado los asesinatos de 13 curanderos.
  • El responsable, al que muchos señalan como un religioso alcalde de la región, parece gozar de impunidad ante los hechos.
  • Las autoridades del país lo justifican en la dificultad por alcanzar las zonas más alejadas del país, reunir pruebas y la indiferencia por los sucesos en la selva.
Fotografía de archivo del 14 de septiembre de 2007 de un curandero en la ciudad de Iquitos en la selva peruana.
Fotografía de archivo del 14 de septiembre de 2007 de un curandero en la ciudad de Iquitos en la selva peruana.
EFE

Los asesinatos de más de una docena de curanderos en la selva peruana a manos de un 'cazabrujos', que las denuncias relacionan con un religioso alcalde de la región, parecen gozar de impunidad. Según las respuestas dadas por fuentes policiales, judiciales y locales, esta impunidad parece deberse tanto a la dificultad del Estado peruano por alcanzar las zonas más alejadas del país, como a la indiferencia por los sucesos en la selva sin trascendencia política en Lima.

Las denuncias de los familiares de los fallecidos, a las que se suman los testimonios de uno de los curanderos que sobrevivió al ataque con graves heridas y la confesión de uno de los presuntos sicarios no han sido suficientes para hacer avanzar una investigación que desde Lima parece detenida. El propio fiscal penal de la provincia de Alto Amazonas, Jorge Guzmán, reconoció la lentitud del proceso de investigación, algo que achacó a "las carencias logísticas y las dificultades geográficas".

Las primeras denuncias provienen de febrero de este año, cuando los familiares de Marcelino Pizango y Mariano Apuela, curanderos de comunidades alejadas en la gran región selvática de Loreto (donde no hay médicos), aseguraron que éstos habían sido asesinados por ejercer la brujería.

Los medios de comunicación locales reunieron más casos similares y en la zona pronto se habló de trece personas asesinadas a machetazos, crímenes amparados en las creencias locales y los miedos de parte de la población hacia esos brujos que tienen la capacidad de curar, pero también de matar, con sus artes y sus hierbas. "El alcalde de Balsa Puerto y su hermano matan a la gente. Ya van trece personas, conmigo eran catorce pero me escapé", afirmó Bautista Inuma en entrevista a una televisión nacional mientras mostraba las graves heridas que recibió de los cuatro individuos que trataron de asesinarlo.

Un alcalde, sospechoso

Inuma no es el único que acusa a Alfredo Torres, alcalde de Balsa Puerto, como el autor intelectual de los asesinatos: Salomón Napo también lo denunció en la comisaría asegurando que Torres le ofreció 5.000 soles por asesinar a un supuesto brujo

En total fueron cinco las denuncias que recibió la fiscalía, sin embargo, tres fueron archivadas por falta de pruebas y las otras dos continúan abiertas pero aún sin reunir pruebas que permitan formular una acusación formal.

"Los familiares hablan de homicidio, pero la Marina ha buscado los cadáveres con resultados negativos. Yo no puedo hablar de homicidio sin cuerpo, ¿qué ocurre si se han escondido?" afirmó la fiscal adjunta Llesenia del Mar, a cargo de la investigación de una de las denuncias que continúan abiertas. Del Mar explicó las grandes dificultades que ha encontrado durante su investigación: la primera de ellas geográfica ya que trasladarse desde la capital Yurimaguas a la zona donde se produjeron los hechos demora más de quince horas en barca, motocicleta y finalmente a pie.

Los ríos de la zona, los mismos donde los familiares aseguran que los restos de los asesinados fueron arrojados, son las carreteras de la selva y sus subidas y bajadas de nivel incluso dejan amplias zonas selváticas incomunicadas durante varios meses al año. Sin embargo, según Del Mar, el principal impedimento proviene de las diferencias culturales y de la poca confianza que las poblaciones alejadas tienen en la policías y los jueces del Estado peruano.

"Hay otro tema que deben considerar: la gente de allá son nativos, y se muestran renuentes a colaborar con el esclarecimiento de los hechos toda vez que tienen una concepción diferente de nosotros que vivimos en civilización", afirmó en la misma línea el fiscal Guzmán. Del Mar, por su parte, asegura que su investigación es "sana, limpia y transparente", pero que hasta el momento no ha logrado reunir suficientes datos y que las declaraciones que ha podido recoger contradicen lo que denuncian los familiares.

Por el momento, el periodo de investigación del caso que lleva la fiscal adjunta ha sido ampliado por otros 120 días con la esperanza de que la selva y sus ríos decidan desvelar el extraño misterio del Martillo de los Brujos peruano.

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