El Servicio de cirugía del Hospital 12 de Octubre ha implantado un corazón artificial permanente con éxito. El operado es Pedro Antonio Pérez García, de 67 años, que ha recibido el alta este lunes. Es el primer beneficiado de este tipo de intervención en España.

Más de 6.500 pacientes de Estados Unidos y Europa se han beneficiado de este sistema con unos resultados clínicos superiores respecto a otros aparatos, ya que se reduce el riesgo de infecciones, trombosis y hemólisis -rotura de los glóbulos rojos o hematíes-.

El paciente padecía una miocardiopatía dilatada -el músculo del corazón no era capaz de contraerse eficazmente-, debida a un infarto previo y no era candidato a trasplante cardiaco por presentar de forma simultánea insuficiencia renal no reversible y enfermedad pulmonar obstructiva crónica -EPOC- moderada. Su situación funcional antes de la intervención era límite.

Tras la operación permaneció cuatro días ingresado y fue trasladado a la planta de hospitalización de Cardiología, donde inició la movilización, rehabilitación y aprendizaje del funcionamiento del dispositivo siendo dado de alta a los 30 días del implante.

Detalles del dispositivo

El dispositivo utilizado en el 12 de Octubre consiste en una bomba de flujo axial accionada de forma electromagnética y compuesta por un motor-bomba, cánulas de entrada y salida, y una unidad de control.

Esta bomba impulsa la sangre desde el ápex del ventrículo izquierdo -la punta del corazón- hasta la aorta. La turbina que contiene rota a una velocidad de entre 6.000 y 15.000 revoluciones por minuto y puede proporcionar de 8 a 10 litros de flujo continuo por minuto.

Todo el dispositivo se encuentra dentro del paciente y tan sólo un cable cruza la piel para conectarlo con la unidad de control, que funciona mediante energía de la red eléctrica o con dos baterías que le permiten una autonomía aproximada de unas 12 horas. Una vez implantado no precisa calibraciones ni ajustes técnicos posteriores.

 

 

Las condiciones del paciente, de 67 años, hacían imposible que recibiera un trasplante.

En Europa y EE UU unas 6.500 personas se han beneficiado de esta técnica.