Una Praga en miniatura
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La República Checa no termina en Praga. El país ofrece otros muchos rincones cada vez más frecuentados por los turistas y, entre todos ellos, destaca la perla de la región de Bohemia del Sur, una ciudad que se levanta, sinuosa, en los meandros del río Moldava, Cesky Krumlov.

Como si de un reducto del Medievo se tratase, el conjunto arquitectónico y, sobre todo, el casco antiguo son la perfecta mezcla del estilo barroco y renacentista. Desde allí se puede admirar los frescos de fachadas históricas, ir de compras por el centro o pararse en alguno de sus numerosos clubs de jazz.

Cesky Krumlov luce, orgullosa, su fortaleza. El castillo, el segundo más grande de Bohemia después del de Praga, ofrece joyas como el Teatro Barroco o las representaciones en el teatro móvil al aire libre cuando se acerca la primavera.

Si alguien piensa que la República Checa no era precisamente un destino de sol y playa, está equivocado. Después de visitar Cesky Krumlov, no hay nada mejor que descansar a orillas de la presa artificial Lipno, conocida como el mar checo. A pocos kilómetros de la ciudad, y rodeado de vegetación, es  un lugar perfecto para practicar deportes náuticos.

Medievo de moda

Con la llegada del buen tiempo, la agenda cultural de Cesky Krumlov se llena de eventos culturales. Conocida en todo el país es la Fiesta de la Rosa de Cinco Pétalos, que tiene lugar a mediados de julio. Los lugareños, vestidos de damas y caballeros, retroceden a su pasado señorial y organizan mercadillos y actividades para implicar a los turistas en la celebración. Además, Cesky Krumlov ofrece festivales musicales para todos los gustos: el Bigbeat, de pop-rock; un certamen de jazz, y el Festival Internacional de Música Clásica.