Coco Chanel
Coco Chanel se crió en un orfanato, donde aprendió a coser. Archivo

La casa Chanel ha defendido el papel de "intermediaria" de la diseñadora francesa Coco Chanel durante la Segunda Guerra Mundial para alcanzar un acuerdo de paz entre los dos bandos, frente a las acusaciones de espionaje para los nazis que aparecen en su última biografía.

La firma francesa ha respondido en un comunicado al libro 'Durmiendo con el enemigo: la guerra de Coco Chanel', del periodista estadounidense Hal Vaughan, que ofrece detalles de la conexión de la creadora con los nazis y afirma que Chanel, cuyo nombre en clave era Westminster, trabajó para la agencia de inteligencia militar alemana, en la que estuvo identificada con el número F-7124.

Westminster era el nombre en clave de Chanel Chanel aprovechó su "relación de amistad" con Winston Churchill "para actuar como intermediaria entre los aliados y los alemanes con vistas a un acuerdo de paz", según la firma francesa.

La propia casa Chanel reconoce que existen muchas versiones en torno a su papel en la conocida como "Operación Modelhut" y, por eso, cree que "los hechos reales siempre serán un misterio".

La firma francesa reconoce que aún no ha tenido oportunidad de leer el libro, que este martes llegó a las librerías estadounidenses, y que por lo tanto responde a las "reseñas publicadas por algunos medios".

Beneficios de su papel como espía

La editorial ha anunciado que el libro revela detalles sobre cómo fue reclutada por el cuerpo de inteligencia nazi, el origen y "arraigo" de su antisemitismo y cómo se benefició de su papel como espía para, entre otras cosas, "arrebatarles" a sus socios judíos el control de su marca.

Los hechos reales siempre serán un misterio El intento infructuoso de Coco Chanel de hacerse con los derechos de sus socios acogiéndose a una ley antisemita, no enturbió sus relaciones con ellos y en los años 50 les cedió su firma de costura.

Estas relaciones profesionales con la familia propietaria y la presencia de personas de origen judío "en su círculo más íntimo" -como la familia Rothschild, el fotógrafo Irving Penn o el escritor Joseph Kessel- hacen "poco probable" ese "supuesto" antisemitismo, concluye la firma francesa.