Imran y Jenny ya tienen donde quererse en paz

Terminó la odisea con el permiso de residencia.
La historia de Imran Firasat, Jenny Setiwan y sus dos hijos ha tenido un final feliz.
La historia de Imran Firasat, Jenny Setiwan y sus dos hijos ha tenido un final feliz.
Javier Cotera
Se cerró el ciclo trágico para Imran y Jenny, para su hijo apátrida y la recién nacida española. Encontraron su propia Ítaca, la tierra soñada en la que amarse finalmente en paz.El 20 de abril la Secretaría General de Inmigración les concedió el permiso de residencia excepcional en España por «razones humanitarias». Imran y Jenny recibieron la carta en su piso de Torrelavega (Cantabria).

Como contó 20 minutos, en su edición del 28 de marzo, la pareja –él, musulmán paquistaní, ella, budista indonesia– comenzaron la pesadilla en Pakistán en 2002. Cometieron un crimen llamado amor y convivieron fuera del matrimonio; el islam prohibía el matrimonio mixto. Tuvieron un hijo sin reconocer.  A raíz de esto, asesinaron al padre de Imran y ellos fueron torturados (a él le cortaron un pulgar y a Jenny la violaron).

«En Alemania –donde Imran y su familia pidieron  por primera vez asilo– no me creyeron, pero España ha reconocido mi historia», explica Imran. «No me han dado sólo un papel, sino la vida. Se ha demostrado que el amor y la humanidad son más importantes que las religiones».

Más peldaños

La ONG Cantabria Acoge, que se ha encargado de ayudarles, también mostró ayer su alegría tras años de lucha. «El primer peldaño ha sido superado. La vida de los inmigrantes va por peldaños». Peldaños con los que ya sueña Imran: un permiso de trabajo, un negocio, un futuro para el pequeño apátrida y su niñita española.

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