Más de 50.000 personas se unieron a la fiesta que el cuarteto estadounidense Black Eyed Peas montó el jueves en Madrid, la única en España de la gira del disco The Beginning y quizás la última en mucho tiempo, una cita para brincar a la que por momentos se entregó con más energía que afinación.

Por muchas razones, el del jueves era un concierto especial y no sólo porque coincidiera con el cumpleaños de uno de sus miembros. Para empezar, nunca los californianos habían ido a Madrid con la capacidad de reclamo suficiente como para llenar el estadio Vicente Calderón.

Fergie se mostró afinada y gritona a partes iguales La culpa de ello, probablemente, la tenga su telonero, el francés David Guetta, parte implicada en el reciente giro a la música de baile de sus dos últimos discos, The E.N.D. y The Beginning, sobre todo con I gotta feeling, la canción más descargada de la historia y la quinta más triunfadora según la lista de MediaTraffic, por detrás -eso sí- de La Macarena.

En los últimos días se había añadido un último reclamo, el anuncio de la pausa que el grupo se permitirá tras esta gira para que algunos de sus miembros presenten proyectos en solitario. Una pausa que, según declaró Fergie a Efe, ni ellos mismos saben de cuánto tiempo podría tratarse.

Por todo ello, por sus más de 50 millones de discos vendidos en todo el mundo y porque había de tratarse a la fuerza de un concierto cargado de grandes éxitos, el Calderón se llenó para ver a Fergie -afinada y gritona casi a partes iguales-, Will.i.am, Taboo y Apl.de.ap.

El concierto lo precalentó un telonero de lujo, de los que bien valen el precio mismo de la entrada, el propio Guetta, que puso a bailar a los asistentes algunos de sus temas más conocidos como DJ, véase Memories o su último single, Where them girls at.

Un concierto de ciencia ficción

Después llegó el turno de los BEP. Su gira es una exaltación de las nuevas tecnologías: pantallón de fondo, megacabina de discjockey y luces futuristas incluso en el vestuario, que parecía sacado de la película Tron. Hasta su aparición fue propia de ciencia ficción, emergiendo del suelo como teletransportados.

Rock your body y Meet me halfway, los dos primeros temas ya han dejado claro que Madrid tenía ganas de fiesta, hasta el punto de que en algunos casos era más asombrosa la marea saltarina de la pista que lo que acontecía sobre las tablas.

Ya lo dice Fergie, a un concierto de los BEP se va a saltar, a cantar, a disfrutar de las luces y de la música, por eso -dicen ellos- su espectáculo casa tan bien con la cultura española.

Se cayó del repertorio 'Let's get it started', pero 'Pump it' prendió la mecha "España, ¿qué pasó?", dijo en su recién aprendido castellano el vocalista Taboo, quien seguidamente recordó la fecha que era: "Vamos a celebrar mi cumpleaños", dijo el artista, que la noche anterior había salido a disfrutar de la noche madrileña con dos de sus compañeros.

De su último disco despacharon entonces The best one yet, Just can't get enough y Don't stop the party. Lo que siguió fueron canciones bien conocidas por todos, Imma be, Don't phunk with my heart y Shut up, uno de sus primeros éxitos mundiales y una de las recibidas más calurosamente.

Para tomar oxígeno, el cuarteto comenzó a turnarse sobre el escenario. Tras un pequeño bloque marcado por los chicos, Fergie -de rosa- gozó de unos minutos con Glamorous y Big girls don't cry, que dieron paso a la sesión de DJ espacial de Will.i.am, con apuntes de Usher, Michael Jackson, Nirvana y Britney Spears (esto, curiosamente, de lo más coreado).

Extrañamente se cayó del repertorio Let's get it started, pero Pump it y Where is the love prendieron la mecha de la traca final, una chispa que, a petición de los BEP y con los móviles de todo el público en alto, convirtió el Calderón en una especie de planetario con el firmamento estrellado a pie de pista.

Sólo quedaba que estallara el big bang, que se desató con Boom Boom Pow, The time (Dirty bit), primer single extraído de The Beginning, y, tras cantarle el cumpleaños feliz a Taboo, por supuesto, con I gotta feeling.