Berlusconi y Tremonti
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi (dcha.), con el ministro de Finanzas, Giulio Tremonti, en una rueda de prensa en el palacio Chigi. Remo Casilli /REUTERS

La prima de riesgo de Italia, que se mide con el diferencial entre el bono italiano a diez años y el alemán del mismo plazo, ha alcanzado este lunes la barrera psicológica de los 300 puntos básicos, marcando un nuevo récord desde la entrada del país en el euro.

La incertidumbre generada en los mercados ante la posible falta de solvencia de las finanzas de Italia, cuyo endeudamiento público supera el 120% de su PIB, empujó este lunes aún más al alza el riesgo de los bonos italianos, que, en cuestión de horas, ha visto cómo su prima de riesgo subía unos 40 puntos básicos. A media hora del cierre, la Bolsa de Milán registraba una fuerte caída, sobre todo en el sector bancario, y su selectivo FTSE MIB sufría un retroceso del 4,24%, hasta los 18.242,14 puntos. El índice general FTSE Italia All-Share perdía un 4,08% y se encontraba en los 18.985,83 puntos.

Estos datos son peores que los registrados por el parqué milanés en la última sesión de la semana pasada en el ya bautizado como viernes negro, cuando el selectivo terminó con una pérdida cercana al 3,5%. Este domingo la Comisión Nacional del Mercado de Valores de Italia (CONSOB), decidió instaurar un mecanismo de estricto control sobre la llamada venta al descubierto para intentar que ese viernes negro se repitiera, algo que, por el momento, no ha conseguido.

Berlusconi guarda silencio

La llamada venta al descubierto, práctica considerada altamente especulativa, consiste en vender a plazo valores que no se tienen, con la esperanza de poder comprarlos en un momento más cercano a un precio inferior y saldar la venta con beneficios. Los mercados siguen dando muestras de incertidumbre ante la situación de Italia y la posibilidad de que se contagie de la crisis de deuda griega, después de que además las agencias de calificación de riesgo Standard & Poor's (S&P) y Moody's advirtieran de una posible rebaja en la valoración crediticia de la deuda soberana italiana.

Por el momento, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, cuyo grupo empresarial fue condenado a pagar 560 millones de euros el pasado sábado por corrupción en la pugna por la editorial Mondadori, prefiere guardar silencio, llegando a anular incluso una comparecencia telefónica que tenía prevista el domingo en un acto de su partido ante la posible especulación bursátil.