La desaparición del Códice Calixtino, ¿robo o sustracción para denunciar la seguridad?

  • Un editor de réplicas de códices y la directora de la biblioteca de la Universidad de Salamanca creen que la Iglesia debe mejorar la seguridad de los incunables.
  • El robo por encargo y la sustracción para denunciar fallos de la seguridad, las teorías más seguras sobre la desaparición del 'Códice Calixtino'.
  • Sólo tres personas tenían acceso al códice desaparecido en Santiago.
Una reciente edición en gallego del Códice Calixtino, mostrada ante la catedral de Santiago.
Una reciente edición en gallego del Códice Calixtino, mostrada ante la catedral de Santiago.
Lavandeira jr / EFE

Manuel Moleiro es especialista en réplicas de códices. Ha visitado por trabajo las principales instituciones mundiales que guardan libros antiguos (decenas de bibliotecas nacionales, fundaciones y museos de prestigio como el British o el Metropolitan de Nueva York) y cree que en ellas no se habría podido perder un códice de la importancia del Calixtino, cuya desaparición el pasado martes en la catedral de Santiago de Compostela investiga la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional.

"Los protocolos de seguridad que siguen en otros países harían imposible que ocurriera algo asi", ha dicho Moleiro a 20minutos.es "Lo normal, con una obra de este tipo, es que no se enseñe a los amiguetes, ni se preste para su consulta sin seguridad".

Cuando hace poco le enseñaron a él las 15 páginas del Beato de Liébana de San Pedro de Cardeña que guarda el museo Metropolitan de Nueva York, "tras firmar un contrato que te quedas tonto de la dimensión de las cláusulas", dos personas estaban permanentemente a su lado. "Y cuando estuve delante del Breviario de Isabel la Católica una persona entraba en la sala a pasar página, convenientemente uniformado con guantes blancos".

Fallos en la seguridad de los códices

Moleiro es uno de los privilegiados que ha tenido entre sus manos el Códice Calixtino del siglo XII ahora desaparecido. Se lo enseñó el propio deán de la catedral, José María Díaz, hace unos quince años. Ahora se sorprende al leer que las llaves de la cerradura de la sala que guardaba tan valioso volumen estuvieran puestas.

A Margarita Becedas, directora de la Biblioteca de la Universidad de Salamanca y custodia de otro Códice Calixtino medieval pero del siglo XIV, también le ha llamado la atención la laxitud en la vigilancia de las llaves de la sala del códice compostelano.

"El nuestro no sale nunca de la cámara acorazada. Los que vienen a estudiarlo ven la obra digitalizada y si se enseña a alguien es siempre en la cámara acorazada, con autorización y custodiado por los que estamos autorizados para hacerlo".

La directora de la biblioteca salmantina cree que a la desaparición del códice Calixtino debe seguir necesariamente una reflexión sobre las medidas de seguridad de estos volúmenes únicos.

Una protección adicional

Becedas es contraria a la concentración del patrimonio histórico en una institución única, ya sea un museo o la propia Biblioteca Nacional, "¿Qué pasa si las juntamos y se produce un incendio?", inquiere. Su apuesta es una decidida mejora de los protocolos de seguridad en las instituciones que lo conservan.

El editor Moleiro cree que es la Iglesia la que debe de tomar nota, por cuanto es custodia de la mayoría de los códices más importantes. De entre los más valiosos destaca la Biblia de San Luis de la Catedral de Toledo, el Libro de los Testamentos de la Catedral de Oviedo y el Beato de Liébana que guarda la Catedral de Girona, que ya fue robado en la Guerra Civil y recuperado en una subasta en Suiza.

Moleiro sugiere que estos libros deberían tener "una protección adicional", deberían "estar en un sitio que no se conozca y que la gente se piense que el que está en la cámara acorazada es el auténtico". Así se guarda la Biblia de San Luis, explica. Es precisamente uno de sus calcos lo que admiran los visitantes en Toledo. "No es ningún engaño", dice, "visualmente es imposible distinguir la copia del original".

Las teorías de la desaparición

La directora de la biblioteca y el editor de códices han oído todas las hipótesis que circulan sobre la desaparición del códice. No se decantan por ninguna, por prudencia. Becedas baraja la posibilidad de que "alguien muy cercano lo haya cogido para denunciar la falta de seguridad y, entonces, aparezca de nuevo en un par de días" o que, si la llave de la sala donde se guardaba estaba mal custodiada, haya sido "un robo por encargo de un desequilibrado que sabe que no va a poder ponerlo en el mercado. "Ningún librero o casa de subastas se va a arriesgar a sacar un manuscrito tan reconocido".

Moleiro da más valor a la teoría del robo por encargo. "Hay mercado negro para una obra de este valor", asegura tajante. "Alguien ha podido pagar 20, 30 ó 100 millones para tenerlo en casa y enseñárselo solo a la gente de mayor confianza". Como ejemplo de la volatilidad de los manuscritos históricos cita el hecho de que varios de ellos escritos en España estén hoy en instituciones británicas, estadounidenses o rusas. "Estas cosas se han robado siempre", concluye.

El riesgo que ve el especialista en códices es que el ladrón haya sido un "chapucero", pues podría incluso romper alguna página para poder mostrar su veracidad a un futuro comprador. "Si lo ha robado alguien inteligente, lo venderá y aparecerá dentro de 100 o 200 años", explica Molero, que no se cree las teorías conspirativas que circulan por Internet sobre si un novelista ha sustraído el códice para dar veracidad a una obra literaria o si los musulmanes están detrás del robo. "Si de mi dependiera la investigación -dice- no iría muy lejos a buscar al culpable".

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