'Architecture II (The Man from Potin)'
Óleo de Feininger expuesto en el museo Whitney y que pertenece a la colección permanente del museo Thyssen Lyonel Feininger - Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.  © Lyonel Feininger Family

Lyonel Feininger (1871-1956) pintaba escenas cuyos elementos parecían verse fragmentados, como a través de un cristal roto.

Empezó estudiando música, lo dejó y se hizo caricaturista, luego se enamoró del Expresionismo alemán y de la escuela de arquitectos, diseñadores y artistas de la Bauhaus. Lo absorbía todo con naturalidad, con el ansia que provoca la curiosidad.

El museo Whitney de Nueva York expone Lyonel Feininger: At the Edge of the World (Lyonel Feininger: En el filo del mundo), la primera retrospectiva en 45 años del artista en Estados Unidos y la primera oportunidad para contemplar la versatilidad de su obra.

La muestra reune sus exquisitos óleos (de los que hay tres en la colección permanente del museo Thyssen - Bornemisza de Madrid), su cara artística más conocida. Pero el Whitney va más allá y se adentra en las diferentes facetas de Feininger.

Un pionero del cómic moderno

Con todo lujo de detalles, el museo ha reunido sus menos conocidas obras figurativas cercanas al expresionismo alemán, las fotos arquitectónicas de edificios de la Bauhaus y de Nueva York, los etéreos trabajos tardíos que retrataban a la Gran Manzana.

Incluso se exponen las tiras cómicas en el periódico estadounidense Chicago Sunday Tribune con las que se ganó la vida en sus comienzos y que ahora dibujantes actuales como Art Spiegelman consideran pioneras del cómic moderno.

En los EE UU o en Alemania, siempre añoró el país en el que no estabaAunque nació y creció en NueVa York, Lyonel Feininger se fue a vivir a Berlín a los 16 años para estudiar música, pero quedó prendado del ambiente artístico que fomentó el Expresionismo y supo que pintar era lo que necesitaba su espíritu. Formó parte de los grupos artísticos de Die Brücke y Der Blaue Reiter, más tarde fue miembro de la Bauhaus.

Hitler llegó al poder en 1933. La campaña para denostar el arte moderno y que su mujer fuera judía le obligaron a volver a su país tras 15 años fuera. La mezcla de abstracción europea e imaginería estadounidense le hizo ganar reconocimiento.

Los críticos clasifican su arte como puramente europeo: él vivió dividido entre dos continentes, echando de menos siempre el lugar en el que no estaba.