La banda Foo Fighters ofrece un concierto "para la historia"

  • El grupo del exbatería de Nirvana ofreció el miércoles, en Madrid, su único concierto previsto en España para esta temporada.
  • "Después de este concierto nos convertiremos en la mejor banda de rock que ha tocado aquí", prometió su líder, Dave Grohol.
  • OPINIÓN: "El concierto eterno... que se hizo muy corto", por Álex Herrera.
Una imagen del líder de Foo Fighters, en una foto de archivo.
Una imagen del líder de Foo Fighters, en una foto de archivo.
Danny Moloshok / Reuters

En su única actuación en Madrid, el grupo estadounidense Foo Fighters se comprometió en la noche del miércoles a hacer historia y mostró que no se marca techo, aunque sea tan elevado como el del Palacio de los Deportes, donde incluso las gradas más altas estaban al completo.

"Después de esta noche, nos convertiremos en la mejor banda de rock que haya tocado nunca en España", apostó ante 18.000 personas el cantante Dave Grohl, que tiene bazas suficientes para justificar esa confianza, entre ellas, seis premios Grammy (tres de ellos, al mejor álbum rock). Al público presente, al menos, pareció encantarles.

El que fuera batería de Nirvana también afirmó que, tras dieciséis años juntos, los Foo tienen "muchas canciones". Por eso pudo ofrecer dos horas y media de concierto, con un repertorio de más de veinte temas, entre ellos, la mitad de los cortes de su último disco de estudio, Wasting Light, publicado tras cuatro años en busca de retiro e inspiración.

La puesta en escena en general fue sobria pero efectista, con seis bloques de leds suspendidos sobre el escenario y la necesaria parafernalia lumínica para realzar los potentes golpes musicales de los estadounidenses. Eso sí, los más bajitos echaron de menos una pantalla gigante.

Grohl y los suyos volvieron de verdad con ganas y comenzaron su baño de masas desgañitándose con Bridge Burning y Rope, dos de los nuevos temas, para soltar en tercer lugar un misil en plena línea de flotación, The Pretender.

La ejecución de esta canción les valió en su día un Grammy a mejor interpretación de hard rock; Madrid pudo comprobar por qué. Imágenes de bombas cayeron sobre la banda, explotando al llegar al escenario con los cañonazos del batería Taylor Hawkins, "el mejor del mundo", según Grohl, que ocupó durante años esa posición.

El rock de los Foo es un compendio de los ingredientes que se esperan en un gran concierto de este tipo: pelos que se agitan, guitarreos estridentes, distorsión, berridos y músicos lanzándose al público.

Y en todo esto, Grohl es la gran estrella, una estrella global, de esa madura (que no vieja) guardia del rock que ahora viaja en primera clase, pero que no olvida los guiños cómplices al público (como ponerse la gorra de un seguidor) y que aplica en el momento oportuno un gesto de incorrección política para no parecer demasiado asentado.

En My hero, por ejemplo, se acercó por una larga pasarela hasta el público, se entregó apasionado a su interpretación con la guitarra, echó la cabeza hacia atrás como extasiado y, de repente, lanza un escupitajo que, afortunadamente, describió una parábola hacia atrás.

"Hace ya diez años de la última vez que vinimos a España. Lo siento. Pero estoy contento, porque después de esta noche, nos convertiremos en la mejor banda de rock que ha tocado nunca en España", dijo en inglés.

De ahí hasta su conclusión, cabe destacar regalos como These days, un tema que probó por primera vez en vivo; Best of you, en el que invitó al público a convertirse en el más poderoso instrumentos de todos, y Everlong, el cierre, que fue al mismo tiempo una vuelta sus orígenes, prometiendo que no haría falta tanto tiempo para su vuelta por estos lares.

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