La Puerta del Sol tras la acampada
La Puerta del Sol, días después del levantamiento de la acampada de los 'indignados'. JORGE PARÍS

Una estructura construida con palés de madera de dos metros de altura y capaz de soportar hasta 1.500 kilos de peso es lo que queda de la acampada de la Puerta del Sol. Su finalidad es la de "informar a la gente de que el 15-M sigue en constante movimiento". Así lo explica Piero, miembro del movimiento y colaborador en el punto de información.

"Cerca de 300 personas se acercan a preguntar cada día", dice el joven. "Les explicamos todos los manifiestos y propuestas que surgen de los grupos de trabajo y comisiones que ahora se reúnen en espacios como el Patio Maravillas o Casablanca [un centro cultural autogestionado]".

El punto está abierto al público constantemente gracias a los turnos rotativos

El punto está abierto al público constantemente gracias a los turnos rotativos. "La gente viene cuando puede, las horas que tenga disponibles y normalmente somos cerca de 2o personas", explica Piero. Sin embargo, ya no hay espacio para todos.

La infraestructura, aunque resistente y estable, se les ha quedado pequeña. "La estamos reformando para tener más espacio de trabajo", dice el joven. Respecto a las comisiones de alimentación e infraestructura que aún quedan en la plaza, los miembros del 15-M aseguran que "se marcharán pronto".

Continúan las quejas de comerciantes

"La normalidad está volviendo poco a poco, pero aún no la hemos recuperado del todo", explica el encargado de una de las zapaterías de la zona. Y es que los comerciantes de Sol siguen sin estar satisfechos a pesar del levantamiento de la acampada el 12 de junio pasado. "Ahora están empezando a volver los clientes, que habían dejado de venir porque tenían miedo", narra Alberto, de 61 años, y kioskero en la Puerta del Sol desde hace 40.

Entre las reivindicaciones maás comunes entre los propietarios de tiendas y restaurantes están la reclamación de pérdidas y la exigencia del pago de una tasa por ocupar el espacio público de la plaza como la que ellos están obligados a abonar. "A mí me cobran 1.800 euros al mes mientras que ellos tienen ese 'chiringuito' ahí gratis", se queja Alberto. "Me llegaron a picar pulgas y perdí 12.000 euros en el mes que duró la acampada. ¿Quién me va a pagar a mí todo eso?", concluye.

 

 

 

 

Consulta aquí más noticias de Madrid.