La Casa Blanca nuevamente responsabilizó ayer al líder de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid, de usar "trucos parlamentarios para impedir que se escuchara la voluntad del pueblo estadounidense".

El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, dijo en rueda de prensa que los estadounidenses quieren una reforma migratoria integral que incluya el fortalecimiento de la seguridad fronteriza y un programa de trabajadores temporales, como ha pedido el presidente George W. Bush.

McClellan insistió en que Reid tiene la culpa de que el acuerdo bipartidista, anunciado a bombo y platillo el jueves pasado, se haya estancado 24 horas después en el pleno del Senado.

Reid "está impidiendo que avance la voluntad de un grupo bipartidista de senadores, sellada en un importante proyecto de ley que nos ayudará a corregir nuestro sistema de inmigración", subrayó McClellan.

El portavoz se refirió a una medida promovida por los republicanos Chuck Hagel y Mel Martínez, y respaldada posteriormente por los demócratas, para legalizar a buena parte de los casi 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en EEUU.

Ese acuerdo de consenso crearía tres categorías de inmigrantes indocumentados, legalizaría a unos siete millones de ellos y crearía un programa de trabajadores temporales para el resto.

Pero el acuerdo se frustró el viernes cuando, en medio de una pugna partidista, los senadores no lograron los 60 votos necesarios para cerrar el debate y llevar a votación la medida Hagel-Martínez.

Los senadores tampoco lograron someter a votación el proyecto de ley del republicano Arlen Specter, aprobado en marzo por el Comité Judicial y que incluía un programa de trabajadores temporales.

También fracasó el intento de votar el proyecto de ley del líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, centrado en la seguridad fronteriza.

Cualquier medida que salga del Senado tendrá que ser armonizada con la del republicano James Sensenbrenner, aprobada por la Cámara de Representantes en diciembre y que, entre otros elementos, convierte en criminales a los indocumentados y a quienes les ayuden.

En respuesta a las acusaciones de la Casa Blanca, el portavoz de Reid, Jim Manley, dijo que el Gobierno sólo intenta distraer la atención de los ciudadanos de su fracaso, por no lograr convencer a los republicanos para que apoyasen una reforma migratoria integral.

"Hoy Scott McClellan demostró una vez más que la Casa Blanca de Bush simplemente no tiene credibilidad. Las protestas pacíficas en todo el país en días recientes han subrayado la necesidad de una reforma migratoria integral", afirmó Manley.

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