Una fichera de cabaret
Una de las fotos de Eujenia Arenas, autora de 'Noches de Cabaret' © Eujenia Arenas. De la serie "Noches de Cabaret"

Los años cincuenta fueron el comienzo de la edad de oro del cine mexicano y, de manera simultánea, el cabaret experimentó también su mejor momento. En Ciudad de México había unos 100 locales que ofrecían espectáculos de variedades con chicas, orquestas en vivo y bailes.

Poco queda del esplendor cabaretero
. La fotógrafa mexicana Eujenia Arenas expone una colección de instantáneas recientes de los últimos locales que se conservan de aquella época: el Bombay, el Run Run y el Barba Azul.

Este último es el único que sigue activo, los otros dos cerraron en los últimos seis años.

La muestra Noches de Cabaret, en el Centro Ruso de Fotografía Rosphoto, en San Petersburgo, es un acercamiento al micromundo de los cabarets: camareros, personal de limpieza, clientes, chicas... Siempre retratados en blanco y negro, con cámara analógica y en la intimidad de la luz de ambiente.

Un retrato humano de las 'ficheras'

Los locales supervivientes son fósiles de una era feliz, que incluso conservan el mismo tapiz que en el momento de su apertura, 50 años atrás.

La fotógrafa busca en estas imágenes captar a los seres humanos que se ganan el sustento en estos lugares anacrónicos,  alejar el espíritu de la condena y el prejuicio en una sociedad que mira mal a las ficheras, como tradicionalmente se llama a las bailarinas.

En el momento álgido del cabaret, los hombres tenían que comprar fichas para bailar con ellas o beber en su compañía.

Unos setenta años después, Eujenia Arenas se acerca a estas mujeres: "He conocido a personas extraordinarias. Suelen ser madres solteras o estudiantes sin recursos que se ganan la vida bailando y olvidan sus problemas cuando se ponen guapas".