Disturbios en Belfast
Vehículos policiales ingresan a la zona de los disturbios, en el área Newtownards, en Belfast, Irlanda del Norte. Niall Carson / EFE

La violencia entre jóvenes unionistas protestantes y nacionalistas católicos volvió a apoderarse este martes de la capital de Irlanda del Norte, Belfast. Por segunda noche consecutiva, la Policía disparó balas de plástico a jóvenes que lanzaban cócteles molotov y material pirotécnico, según informó la BBC.

Según las primeras informaciones, un fotógrafo resultó herido al recibir un disparo en la pierna.

Los disturbios del lunes han sido descritos como los peores en los últimos diez añosLos disturbios ocurridos en la noche del lunes, en los que resultaron heridos un agente de seguridad y dos jóvenes protestantes, ya habían sido descritos como los peores ocurridos en la ciudad en la última década.

Fuentes de la la Policía norirlandesa informaron de que los enfrentamientos del lunes se concentraron en el barrio católico de Short Strand, situado en una zona mayoritariamente protestante.

Ambos bandos se atacaron con piedras, ladrillos, bombas incendiarias y bombas de humo. También se intercambiaron disparos.

Acusaciones mutuas

El Sinn Fein, antiguo brazo político del inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), ha culpado de los incidentes al grupo paramilitar Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF), al que acusa de atacar primero a los residentes católicos de Short Strand.

Según el alcalde de Belfast, Niall Ó Donnghaile -Sinn Fein-, individuos enmascarados y vestidos con ropa de camuflaje lanzaron un ataque "claramente orquestado y premeditado en la zona", lo que provocó también, dijo, varios heridos entre los residentes nacionalistas.

Los disturbios coinciden con el inicio de la controvertida temporada de marchas protestantesSion embargo, para el representante del Partido Unionista del Ulster (UUP) en la zona, Michael Copeland, los enfrentamientos comenzaron después de que grupos de católicos atacasen varias casas protestantes del Short Strand.

Ambos partidos han instado a sus respectivas comunidades a que pongan fin a los disturbios, que se producen al comienzo de la controvertida temporada de marchas protestantes por la provincia británica.

Irlanda del Norte sufrió durante tres décadas los enfrentamientos entre los unionistas (protestantes en su mayoría), que quieren seguir formando parte de Reino Unido, y los republicanos (la mayoría católicos), que desean una Irlanda unida.

El acuerdo de paz de 1998 permitió la formación de un gobierno en el que unionistas y republicanos compartían el poder. A lo largo de los años, la violencia se ha ido reduciendo, pero siguen existiendo grupos armados disidentes.