Anwar saluda desde su balcón
Anwar, de origen libanés, perdió su empleo hace dos años y desde entonces no ha podido pagar la hipoteca. Jorge París

Anwar Khalil tiene 50 años, es padre de una joven de 15 y este miércoles estuvo a punto de ser desahuciado de su vivienda. La concentración de centenares de personas frente a su piso, en la calle del Naranjo (Tetuán), ha impedido que esto sucediera.

Anwar ha tenido suerte y ha contado con el apoyo de las plataformas Afectados por la Hipoteca y Democracia Real Ya. "Me siento afortunado por haber contado con todo este apoyo", asegura el libanés. "Hay gente que tiene problemas mucho mayores que el mío", continúa.

Tuve que decidir entre dar de comer a mi familia y pagar al banco Sin embargo, la situación de esta familia es complicada. Hace dos años, la panadería que regentaba Anwar cerró, ya que el propietario del local decidió no renovarle el contrato de alquiler. "Me quedé sin nada. Era autónomo y no tuve ni prestación de desempleo", se lamenta. Desde entonces, las deudas se acumularon, incluida la hipoteca.

"Tuve que decidir entre dar de comer a mi familia y pagar al banco", explica. Fue entonces cuando no pudo seguir haciendo frente al pago de su hipoteca, contratada con BBVA. "Les debo más de 200.000 euros", detalla Anwar.

A pesar de que esta noche su mujer, su hija y él mismo dormirán bajo el techo de su hogar, Anwar es consciente de que la solución es temporal. "Hay que buscar un remedio definitivo. Mi familia y yo no tenemos a donde ir si nos echan de aquí dentro de tres o cuatro meses", asegura.

De momento, ya ha pedido al banco la condonación de su deuda y pide compasión a los magistrados. "Cómo no le tiembla el pulso al juez cuando firma una orden para dejar a una familia en la calle", se pregunta.

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