Cameron Diaz: "En la vida no hay finales felices"

  • Estrena el 8 de julio 'Bad teacher': la actriz habla de la película, de su vida y de lo que le gusta envejecer.
  • "Mi teoría es no esperar nunca nada: así la vida nunca te va a decepcionar".
Cameron Diaz, el lunes en Madrid, en la presentación de 'Bad teacher'.
Cameron Diaz, el lunes en Madrid, en la presentación de 'Bad teacher'.
JORGE PARÍS

No importa la pregunta: Diaz contesta eligiendo bien la respuesta, riéndose a lo largo de extensos y divertidos monólogos y demostrando que, además de leyenda sexual y actriz de éxito, es una mujer que ha visto y vivido mucho. El 8 de julio estrena Bad teacher, donde encarna a una atípica profesora: inculta, viciosa y dispuesta a todo por cazar a un hombre rico.

Casi una película al año... ¿No se puede quejar, verdad?

¡No está nada mal! Trabajo seis meses y descanso otros seis: tengo suerte, debo de tener el mejor trabajo del mundo. Y no solo por las vacaciones: es como estar jugando, metiéndote en vidas imaginarias... Solo puedo decir: ¡Gracias!

En poco más de un año cumplirá los 40: ¿Cómo se lleva eso en Hollywood?

Me fascina envejecer. Siempre: cuando tenía 20 quería tener 30, con 30 soñaba con cumplir los 40... Y estoy a punto de hacerlo. Mi vida es mejor que de niña: me conozco mejor, me siento más plena y he vivido 30 vidas en una.

Entonces, ¿desmiente que sea difícil hallar buenos papeles al hacerse mayor?

Si eres joven optas a más papeles, pero no son tan interesantes. Mira a Helen Mirren, Helena Bonham Carter o Julianne Moore... Si eres una chiquilla nunca encarnarás a mujeres como las que hacen ellas. En el cine es más difícil ser joven que veterana.

En Bad teacher encarna a una profesora: ¿qué tal alumna fue?

¡Muy mala! Amo aprender, y todos los días siento que he aprendido algo nuevo, pero en clase... No atendía. No podía quedarme sentada escuchando todo el día. Era muy inquieta: la verdad, sigo preguntándome cómo pude graduarme. Me encanta aprender cosas, pero haciéndolas.

Como su personaje en la película, ¿alguna vez sintió que llevaba una existencia superficial y decidió cambiar?

Sí, es fácil pasarte la juventud tirada delante de la tele, pero ahora solo la enciendo una vez al mes. Intento hacer un montón de cosas, y a veces me arrepiento de haber sido tan vaga. Por suerte, eso sí, siempre me ha rodeado gente maravillosa. Sigo teniendo los mismos amigos que de niña: eso sí me ha cundido.

Aquí actúa con un exnovio, Justin Timberlake.

¡Y hemos conseguido hacer la escena de sexo menos excitante de la historia! Justin tiene mucho talento, es un gran cómico y cualquier cosa en la que se ponga le saldrá bien. Somos muy amigos: nos reímos de lo mismo, no paramos de hacer chistes, y pensamos que el público también se reirá con nosotros.

¿Ser actriz es lo que esperaba?

Mi vida es muy simple, y mi teoría vital también: no esperes nunca nada. Ni de los demás ni de ti misma: así nada va a decepcionarte, cualquier cosa que te pase te alucinará y estarás siempre agradecida. Estoy feliz, y la verdad es que no, no es lo que me esperaba: es mejor. ¿Mis planes de futuro? Hacer lo mismo. No quiero que cambie nada. Y si cambia, puedo hacer otra cosa. Lo que sea. Lo pensé desde que empecé a trabajar en esto.

Este es un papel loco: ¿improvisó o estaba todo en el guion?

El personaje y el guion estaban perfiladísimos: a diferencia de otras películas, aquí no era necesario añadir nada. Si acaso, cambié las palabrotas. Elegí las que más me gustan.

Es una mujer ambiciosa, mentirosa... una trepa. ¿Ha conocido a muchas así?

¡Sí, a muchas, pero no voy a decirte sus nombres! ¡Y tampoco las conocerías! En el fondo, no es tan mala: es transparente, nunca pide perdón ni tiene pelos en la lengua. Eso me encanta.

¿Por eso aceptó el papel?

Sí, pensé que sería muy divertido... Por lo general, los personajes de Hollywood con esas características cambian en la última media hora de película y se hacen buenos: aquí no. Ella no se siente culpable por nada. No se corta un pelo, y a todos nos gustaría hacer lo mismo, decir lo que nos da la gana, portarnos mal y que no se entere nadie. Pensé que hacerlo durante las seis semanas de rodaje estaría muy bien, y fue bastante liberador.

Su personaje tiene una obsesión: operarse el pecho. ¿Qué importancia tiene su físico?

Como actriz, no me importa: seas como seas puedes contar una historia. Pero personalmente, sí me cuido: no por el físico en sí, sino para sentirme bien. Lo aprendí rodando Los Ángeles de Charlie, me gusta estar fuerte, el ejercicio me sienta bien y, a veces, es útil: ¡sobre todo si tienes que aparecer con poca ropa!

La vemos en muchas comedias, pero también en dramas. ¿Qué prefiere hacer?

Elijo las películas en función de mi estado de ánimo. Si quiero reírme, intento hacer una comedia. Si estoy en una etapa profunda, busco dramas. Cuando quiero pasármelo bien y experimentar cosas nuevas, opto por aventuras de acción... Y tengo suerte: primero, me pagan por hacer películas; y segundo, no he tenido que encasillarme, he podido elegir entre cosas muy distintas. Con la comida me pasa lo mismo: no me gusta centrarme, me gusta picotear y probar de todo.

Hablaba de los personajes de las películas de Hollywood. ¿Es la industria muy moralista?

Sí. Al menos en las comedias románticas les gusta que las cosas terminen siempre bien, y me parece una tontería: en el fondo, a la gente le da igual que el chico y la chica se besen al final. Si no sirve a la historia, si no añade nada... ¿Por qué? El amor no lo soluciona todo ni cubre lo que le pasa a uno por dentro. En la vida no hay finales felices... Nos morimos. Quizá en el cine al final sale todo bien: aquí, la verdad, no.

Orgullosa de su profesión

Al hablar de su sueldo, Diaz bromea: "Mierda, ¿de verdad gano tanto? ¡No sé qué voy a hacer! No me gusta hablar de dinero, pero me siento orgullosa de mis películas. Nunca he elegido un papel en función de lo que me pagasen, y los estudios no son tontos: calculan cuánto pueden ganar y, en función de eso, te pagan". Diaz hace bien su trabajo: amable con la prensa, puntual con los fotógrafos y, durante toda su estancia en Madrid, atentísima con los que la rodean.

Biografía

Nació en San Diego, EE UU, en 1972. Nieta de cubanos, trabajó como modelo antes de actuar: fue llegar y besar el santo. Su breve papel en La máscara, su primera película, hizo que todo el mundo se preguntara quién era esa rubia explosiva más graciosa que Jim Carrey.  Desde entonces ha encadenado comedias como La boda de mi mejor amigo, Algo pasa con Mary, Very Bad Things o Cómo ser John Malkovich. Con Scorsese rodó Gangs of New York, le puso voz a la princesa de la saga Shrek y se ha convertido en una de las actrices mejor pagadas de Hollywood, con sueldos de más de 20 millones de dólares por película. Ha aspirado cuatro veces al Globo de Oro, aunque nunca lo ha ganado, ni la han nominado a un Oscar; sí, en cambio, ha coleccionado novios como Justin Timberlake, el modelo Paul Sculfor o el beisbolista Álex Rodríguez, aunque sigue soltera y, que se sepa, sin compromiso.

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