Ayudas públicas para el  retorno de 1.569 extranjeros
Milton Rosado se ha acogido al Programa de Retorno Voluntario. Sergio González
La ilusión se les rompió en mil pedazos en algún momento de su largo viaje. España no es el paraíso soñado y la realidad comenzó a volverse cruda y dolorosa.

En los dos últimos años,  1.569 extranjeros, la mayoría residentes en Madrid y de origen latinoamericano, se acogieron a las subvenciones públicas que ayudan al retorno y emprendieron el camino de vuelta a sus hogares. Prefirieron hacerlo antes que permanecer en un país en el que sus expectativas no se cumplieron.

El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales suscribe desde 2003 convenios con tres ONG: la OIM (Organización Internacional para las Migraciones), el MPDL (Movimiento para la Paz) y la Cruz Roja para impulsar el Proyecto de Retorno Voluntario de Inmigrantes desde España (PREVIE). Trabajo otorga ayudas que incluyen el billete de avión, 50 euros de dinero de bolsillo y una paga única de 400 euros. Este año se ha sumado a la iniciativa la Comunidad de Madrid a través de la Consejería de Inmigración.

En 2005 el desencanto obligó a volver a 392 inmigrantes  a través de la OIM, a 276 por medio de la Cruz Roja y a 22 con el MPDL. Al año, dice Carmen Peñalba, jefe de Oficina de la OIM, se reciben 1.000 peticiones de personas que desean dejar atrás la aventura española. La desesperación es tanta, que algunos han llegado a presentarse ante la Policía para que les abra expedientes de expulsión.

Mayoría boliviana

Vienen seducidos por la idea de una vida mejor y animados por familiares y amigos que les prometen acogerlos en sus casas. Pero la dificultad para encontrar trabajo pronto hace mella. «Entran en un conflicto psicológico y es un círculo vicioso que les dificulta integrarse. Su situación se convierte en una pesadilla», dice Carmen Peñalba, jefa de oficina de la OIM. El año pasado, la mayoría de retornados era de Bolivia. En general se trata de personas en edad laboral, la mitad de ellas, mujeres que han dejado a sus hijos a cargo de un familiar. 

«Me he quedado sin nada»

Un boliviano acogido al programa cuenta su experiencia y las razones de su retorno: La generosidad de unos amigos dominicanos que no lo desampararon y la conciencia tranquila por haber podido pagar las deudas que contrajo cuando vino a España serán lo único que lleve consigo Milton Rosado, un  boliviano de 46 años al que le ganó la depresión.

«Esto no es como había escuchado, todo ha sido un poco falso. Al final me he quedado sin nada», dice Milton mientras espera pacientemente la fecha de su viaje. Desde hace varios meses para Milton lo más parecido a trabajar es bajar la basura de la casa de los dominicanos que lo han acogido. Y no porque no quiera, sino porque no puede. Una enfermedad le ha hecho perder la visión de forma progresiva hasta dejarlo incapacitado por completo.

«Con el ojo izquierdo no veo nada y con el derecho no distingo las cosas a más de tres metros», cuenta. Los médicos le dijeron que es probable que su enfermedad se hubiera acelerado por el contacto que tuvo con los químicos que utilizaba para limpiar la cocina del restaurante en el que trabajaba. Es sólo una posibilidad, pero cuando Milton se lo contó a su jefe, éste le dijo que tenía que marcharse. «Yo no tenía papeles y entonces el jefé me echó», dice con tristeza.

Cuando llegó a España, Milton creía que había dejado atrás aquellos años de miseria, esos tiempos en los que unos ladrones desvalijaron el pequeño taller de soldadura que tenía y que era su única fuente de sustento. Primero pensó ir a Japón, pero después vio que sería más fácil vivir en España y empezar de cero, pero los trabajos que consiguió apenas le alcanzaban para vivir. «Lo que me duele es que no voy a poder trabajar nunca más», dice.

Guia para el regreso  

¿Dónde?: La OIM (914 45 71 16), el MPDL (915 07 71 68) y la Cruz Roja (902 22 22 92) llevan a cabo los programas de retorno con subvenciones públicas.

Requisitos: En la mayoría de los casos se exigen al menos seis meses de estancia en España. Pueden optar familias. La paga única para los menores es de 150 euros. 

Dificultades económicas: El inmigrante también debe demostrar que carece de medios económicos para el retorno. Las ONG piden informes sociales a los ayuntamientos para valorar los casos.

Compromiso voluntario: El interesado tiene que firmar un documento en el que queda claro que su retorno es voluntario. Las solicitudes se resuelven en 20 días. 

Falta de información: Las ONG coinciden en que los inmigrantes no cuentan con suficiente información en su país de origen sobre las dificultades de la migración.