La Audiencia de Málaga ha confirmado la sentencia de un juzgado de lo Penal de la capital que condenó a un hombre, responsable de una empresa, por un delito de estafa tras vender una casa de madera y quedarse con el dinero, sin que realizara acción alguna para entregarla ni instalarla.

Según se declaraba probado en la resolución, que ha sido ratificada, el acusado vendió a una pareja dicha casa, que "tendría que ser entregada" en un plazo fijado, en febrero de 2007. El mismo día que la vendió, los compradores dieron al procesado 7.500 euros en las oficinas de la empresa, situadas en Torrox (Málaga).

Luego, transfirieron 3.310 euros, cantidades que el acusado "incorporó a su patrimonio en lugar de proceder a la realización de lo encargado, sin que conste causa justificada para que no llevara a cabo lo pactado", según la sentencia, en la que se precisa que "no ha devuelto cantidad alguna de la recibida como parte del precio".

En marzo de 2007, el acusado abandonó el local en el que estaba ubicada la empresa, aunque ya previamente había dejado de contestar a las llamadas telefónicas. El hombre fue condenado por el juzgado por un delito de estafa a la pena de seis meses de prisión y a indemnizar a los perjudicados con 10.810 euros.

Esta resolución fue recurrida, según se señala en la sentencia de la Sala, a la que tuvo acceso Europa Press, aunque el recurso ha sido desestimado. El Tribunal de apelación considera "correcta" la valoración de las pruebas practicadas en el juicio, teniendo en cuenta el testimonio de una de las víctimas.

La Sala indica que aunque se intenta justificar unos pagos a un intermediario y unas ventanas, la jueza estima que "no se aporta documentación fehaciente de los mismos", pues el acusado se limitó a adjuntar en su escrito unas fotocopias que "no acreditan en modo alguno el destino del dinero".

Asimismo, se pone de manifiesto que "tampoco aparece ninguna otra persona responsable de la empresa" a parte del acusado, que haya intervenido en los hechos, ya que éste es "el único responsable del negocio criminalizado, objeto de enjuiciamiento, que ha sido correctamente analizado en la sentencia recurrida".

Además, se reitera que a juicio de la jueza de primera instancia, el hombre primero se ganó la confianza de los perjudicados instalando una pérgola y unos muebles, para luego "contratar la instalación de la casa de madera sin que tuviera intención de llevar a cabo y sin que les diera explicaciones, enriqueciéndose con el dinero".

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