La 'huevo-cámara'
La 'pinhole-huevo', lista para funcionar Francesco Capponi

Antes de conseguirlo se pringó mucho y muchas veces, pero al final se salió con la suya. El italiano Francesco Capponi (Perugia, 1976) construyó y utilizó con éxito una cámara de fotos hecha con la cáscara vacía de un huevo de gallina.

Es un apasionado de las cámaras pinhole o estenopéicas, que no requieren de la intervención de un sistema óptico. Cualquier caja negra con un agujero (estenopo) es válida.

Caponni las había fabricado con sus manos en una pieza de ajedrez, una figura origami de papel, un sombrero de copa, una caseta para pájaros, un piano y un árbol.

Este año se propuso llevar a término una idea que le rondaba desde hace tiempo: hacer una pinhole-huevo. En un relato de la aventura que ha publicado en la web Lomography narra con detalle el proceso y ofrece instrucciones a los curiosos..

Quería que la cámara se convirtiera
en la foto
Mi viaje para construir una huevo-cámara pinhole empieza con el impulso de la idea: "Siempre sentí el fuerte deseo de hacer una cámara especial que tuviese un único propósito: hacer solamentre una única foto. La idea es sacrificar la cámara en el proceso de creación de la foto, que la cámara se convierta en la foto".

El primer paso es abrir en la cáscara de un huevo un agujero cuadrado de unos dos centímetros de lado. El fotógrafo italiano lo consiguió, después de bastantes intentos fallidos ("las gallinas del corral me miraban con terror por la cantidad de huevos que rompí"), con una sierra giratoria

Una vez seco el interior, debe pintarse, en un lugar totalmente oscuro, con un emulsión fotográfica líquida, cerrarse el boquete con un pedazo de cartón (en medio del cual se coloca una plaquita metálica agujereada con una aguja, el estenopo por el que entrará la luz). Se asegura la pieza con cinta aislante, se cubre todo el huevo con una tela negra y ¡a disparar la foto!.

Desnudo y sin moverme  durante unos treinta segundosCapponi hizo un autorretrato en la primera pinhole-huevo. "Salí al jardín y me coloqué frente al huevo, agachado, desnudo y sin moverme durante unos treinta segundos. Por suerte, mis vecinos me perdonaron y no denuciaron mi comportamiento a la policía", dice.

Tras regresar al cuarto oscuro y quitar la tapa a la cámara, es necesario llenar el huevo con revelador fotográfico y fijador. Los químicos actúan sobre la emulsión y revelan la foto. El resultado es sorprendente: el interior del huevo se ha convertido en el soporte de una foto. La cámara ha dejado de serlo para convertirse en imagen.

"Es todo bastante simple. Lo peor es manejarse con la fragilidad de la cáscara. Para hacer cuatro fotos buenas destruí más de cincuenta huevos. Debería haberlos fotografiado: la mayor pinhole de una tortilla desde los tiempos del dadaísmo".