Sólo el 23 por ciento de los actos violentos es cometido por personas con trastornos psiquiátricos, según ha informado la miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Psiquiatría Legal (SEPL) Blanca Morera, quien ha recalcado que este porcentaje pone de manifiesto que "la inmensa mayoría" de enfermos mentales "no es violenta".

Con motivo de la celebración en Palma del XX Congreso Nacional de Psiquiatría Legal en la que participan cerca de 300 profesionales de todo el Estado, Morera ha recordado que, según estudios realizados en EEUU, únicamente el 18,7 por ciento de los pacientes psiquiátricos llega a ejercer algún tipo de violencia física o verbal.

"No son cifras importantes, aunque en la calle siempre que alguien es radicalmente violento lo primero que se piensa es que seguro que tiene una enfermedad mental, mientras que la inmensa mayoría de los actos violentos son cometidos por personas rigurosamente normales y no por pacientes psiquiátricos", ha recalcado.

Por otro lado, ha explicado que un psiquiatra sólo puede hacer predicciones a corto plazo sobre una posible conducta violenta por parte de un paciente, teniendo en cuenta que la violencia es un "mortero donde entran factores muy distintos, como los predisponentes, que tienen que ver en cómo el sujeto maneja la ira y la impulsividad, y los rasgos de corte psicopático o sociopático".

"La gente suele tender a pensar que cuanto más loco esté uno más posibilidades tiene de ser violento y esto no es verdad", ha aseverado Morera, quien ha recalcado que el factor de riesgo más importante para la conducta violenta en un paciente psiquiátrico es la concurrencia del consumo de sustancias estupefacientes.

Así, ha advertido de que el consumo de sustancias es una "bomba desde el punto de vista de la violencia" y, en este sentido, ha señalado que esto es "importante, porque a la hora de abordar al paciente, necesitamos no sólo tratar la enfermedad mental, sino el elemento de consumo que va a ser el disparador de la conducta violenta".

En general, según ha señalado, no hay "demasiados signos clínicos" que revelen una posible conducta violenta, si bien sí que hay elementos biográficos, de forma que los niños que han estado sometidos a violencia pueden ser "más proclives a convertirse en agresores en el día de mañana".

Agresiones a psiquiatras

Por su parte, el vicepresidente de SEPL, Alfredo Calcedo, ha revelado que la mitad de los psiquiatras ha sufrido algún tipo de agresión por parte de sus pacientes y, en este sentido, Morera ha reconocido que este tipo de conductas violentas las sufren los psiquiatras y, sobre todo, los médicos de Atención Primaria por su accesibilidad a los enfermos.

No obstante, ha apuntado que las agresiones sufridas por los psiquiatras es una cuestión, a veces, de una "falta de formación" por parte de los profesionales, dado que cuando estos tienen un poco de experiencia, saben que, al menos, "un porcentaje importante de la violencia que los pacientes o sus familiares pueden ejercer contra el médico es prevenible que no previsible en cuanto a que puede haber indicadores que reflejen que la situación se está desbordando".

"Con los psiquiatras experimentados, el nivel de riesgo previsible desaparece y, luego, está el imprevisible que nos puede pasar en cualquier momento", ha precisado.

Por otro lado, Morera ha distinguido entre la violencia masculina y la femenina ligada a la enfermedad mental en términos cualitativos y no cuantitativos, ya que mientras que la violencia de los hombres es más "física y externa", la de las mujeres es "más intrafamiliar y se ve menos".

Asimismo, ha aclarado que la violencia es la misma con independencia de la educación o la raza, si bien ha explicado que el hecho de vivir en ámbitos marginales donde la violencia es más habitual, es "más fácil" que la gente que reside en estos lugares pueda ejercerla.