La empresa adjudicataria de la restauración de los 17 cañones y dos bolas halladas en el puente Zuazo en San Fernando (Cádiz) durante el movimiento de tierra que se estaba realizando con motivo de las obras del tranvía ya ha culminado el tratamiento para la recuperación y mantenimiento de las piezas.

Según ha indicado la Junta en un comunicado, las piezas de artillería fueron encontradas el 7 de septiembre de 2009 y presentaban un avanzado proceso de corrosión debido al tiempo que pasaron bajo el agua. Tras permanecer un corto período de tiempo en las instalaciones de la dirección de la obra del Tranvía y con el asesoramiento del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) de la Consejería de Cultura, fueron trasladadas a las instalaciones de Aula3 Actuaciones Integrales Sobre el Patrimonio, empresa adjudicataria del tratamiento necesario para frenar el estado de degradación.

La restauración ha consistido en la aplicación de una serie de tratamientos que comenzaron con la limpieza mecánica de las piezas. A continuación y durante 14 meses se ha efectuado un tratamiento electrolítico para obtener la estabilización y consolidación del metal. Al tratarse de piezas de hierro de procedencia subacuática estos tratamientos han debido estar especialmente controlados de forma continuada, garantizando su conservación.

Los siguientes pasos del tratamiento han consistido en la neutralización, con un lavado con agua desmineralizada de cada pieza para eliminar cualquier posible resto de los productos químicos utilizados para su estabilización, así como la eliminación de restos de concreción mediante una segunda limpieza mecánica e inhibición de la corrosión, para lo que se ha usado un producto no tóxico que neutraliza la corrosión modificando la superficie y convirtiéndola en una capa inerte y estable.

Actualmente queda pendiente la aplicación de una protección específica para metales que confiere a los cañones propiedades de fácil limpieza y antigraffiti. Una vez terminado el proceso, los cañones podrán exhibirse en exteriores sin que exista riesgo de deterioro de los mismos.

El origen de estas piezas está probablemente relacionado con la Batería del Caballero Zuazo, aledaña al puente, donde se construyeron diversas defensas a finales del siglo XVIII, que adquirieron protagonismo en 1810 con la llegada de los ejércitos napoleónicos.

Una vez culminado todo el proceso de recuperación de los cañones, financiado por la Consejería de Obras Públicas y Vivienda con 138.313 euros, será Cultura la que determine su destino definitivo.

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