La Audiencia de Cantabria ha descartado que exista una obligación legal que imponga a las parejas que vivan juntos antes de casarse.

Este razonamiento se expresa en una sentencia sobre una pareja a la que se denegó la autorización para casarse, en un proceso en el que se cuestionó la credibilidad de los testigos que presentaron.

De hecho, en el fallo previo, emitido por el Juzgado de lo Penal número 3 de Santander se condenaba a la pareja a un año de prisión por un delito de presentación de testigos falsos; y a los dos testigos a multas de 1440 euros por falso testimonio.

Esa sentencia inicial consideraba que los testigos no conocían "lo suficiente" a la pareja para saber de su vida personal, y que pese a ello declararon que aunque ambos no vivían juntos en ese momento sí lo habían hecho en el pasado.

El fallo se apoyaba en que el certificado de empadronamiento presentado era falso, al no haber vivido nunca la mujer en el domicilio del hombre.

Ante esta condenada, los cuatro presentaron un recurso en el que finalmente se les da la razón y se les absuelve.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria argumenta que tanto el Juez de instancia como el Ministerio Fiscal partieron de una premisa "equivocada": que haya que acreditar una convivencia de la pareja para autorizar un matrimonio civil.

"Una relación afectiva puede existir sin que haya una convivencia previa", afirma el ponente del fallo, el magistrado Esteban Campelo.

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