Un tercio de los adolescentes que lleva un piercing está convencido de que esta práctica no entraña ningún riesgo y los que afirman conocer dichos riesgos los limitan a infecciones locales pasando por alto otras complicaciones más relevantes como las enfermedades bucales, necrosis, granulosas o la parálisis de párpado.

Así lo demuestra un estudio realizado en Cataluña con 526 alumnos de tercero y cuarto de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), cuyos resultados se han presentado en el 31 Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), que hasta el viernes 10 de junio se celebra en el Auditorio de Zaragoza.

En rueda de prensa, la presidenta de la Sociedad Aragonesa de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFYC), Isabel Monreal, ha recalcado el riesgo de la transmisión de enfermedades que puede acarrear un piercing y ha explicado que "no se pueden realizar en cualquier sitio".

Al respecto, ha apuntado que deben hacerse en zonas que "garanticen la higiene, la limpieza y la esterilización del material", para advertir, por ejemplo, que un piercing en la espalda puede impedir en el futuro poner una anestesia epidural, un inconveniente en el caso de las mujeres que quieran recibirla para tener un parto.

Por lo que se refiere al trabajo realizado en Cataluña, revela que un 24,6 por ciento lleva un piercing y la mitad de los que no lo llevan desea hacerlo en el futuro, práctica que responde, según la doctora Rosario Jiménez, del Grupo de Atención al Adolescente de semFYC, al hecho de que durante la adolescencia lo normal es intentar parecerse al grupo de iguales y a la vez marcar distancia con los "mayores".

"Son momentos donde la imagen corporal y la estética son muy importantes para toda la sociedad", ha dicho, para agregar que los tatuajes o los piercing "no son hábitos tóxicos" y siguiendo unas normas mínimas, "los riesgos pueden ser poco reseñables y, sobre todo a largo plazo, prácticamente nulos".

Por su parte, el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), Josep Basora, ha incidido en ese deseo de los adolescentes de conductas "que les hagan sentir más independientes".

"Buscan una identidad" y se apoyan para ello "en modas, en la identificación con el grupo o en sus colegas" y ha estimado que los piercing son una ocasión para los médicos de familia de "acercarnos" a las preocupaciones de los jóvenes.

Edad media

El estudio refleja, igualmente, que la media de edad de los que llevan un piercing o un tatuaje es de 15,13 años, es decir, está por debajo de la edad legal establecida para realizarlo sin autorización.

La doctora Jiménez ha aclarado que aunque los riesgos para la salud de los piercing no dependen de la edad, la normativa determina que hasta los 16 años los padres deben aprobar esta práctica en sus hijos.

"Suelen ser permisivos con algo que no provoca tanto rechazo como años atrás", ha explicado esta miembro del Grupo de Atención al Adolescente de semFYC, para agregar que el menor y la familia "deben conocer las normativas legales y sobre todo los riesgos para la salud según la localización".

Así, "es imprescindible que esta práctica se lleve a cabo siempre en un centro autorizado" y ha comentado que existen páginas web con información de interés que ayudan a aclarar dudas, como 'http://www.aepap.org/joven/piercing.htm'.

Preguntar al profesional médico

La experta de semFYC ha afirmado que en la consulta los padres suelen preguntar al médico, especialmente, si el piercing lo lleva un menor y se localiza en la lengua o en zonas más comprometidas. En este sentido, se ha mostrado partidaria de que los profesionales que trabajan en un centro de salud conozcan estas técnicas igual que deben conocer las dietas desequilibradas, el abuso del ejercicio físico o las nuevas tecnologías.

"Aun así", ha admitido, "si bien podemos y debemos facilitarles toda la información posible, lo cierto es que al final la decisión es en exclusiva del propio adolescente" y el consejo "debe darse desde la confianza de la consulta y en un espacio de atención personalizada y global".

Según Jiménez, "podemos hablar de todo pero nunca quedarnos sólo en la recomendación sanitaria sino más bien tratar de abrir espacios para que ellos pregunten sus posibles dudas".

La doctora ha comentado también que la familia continúa siendo el principal responsable de los estilos de vida entre los más jóvenes y ha indicado que el ejercicio, "comer en familia una dieta sana, hacer el desayuno en casa o evitar según que alimentos son hábitos muy marcados por lo que se aprende del entorno familiar", aunque ha reconocido que "últimamente desde la escuela se llevan a cabo cada vez más iniciativas de educación en salud sobre asuntos variados".

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