El secretario general de la Federación Agroalimentaria de CCOO, Jesús Villar, ha afirmado este miércoles que las primeras estimaciones de su departamento cifran en unos 4,8 millones los jornales que se han perdido en España como consecuencia de la llamada crisis del pepino, por lo que ha solicitado ayudas directas para los asalariados del campo.

Así lo ha destacado en Jaén Villar, donde participa en la jornada 'Maquinaria Agrícola, Salud Laboral y Competitividad' organizada por el sindicato y donde ha explicado que enviarán el informe en el que se cuantifican esas pérdidas tanto a la ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, Rosa Aguilar, como al comisario de Agricultura, Dacian Ciolos.

"Creemos que esta vez, a diferencia de lo que ha pasado en otras crisis alimentarias, los paganos de la crisis no tienen que ser los asalariados. Están pasando en algunos casos desapercibidos. Estimamos que hay decenas de miles jornales perdidos y vamos a implicar a la Confederación Europea de Sindicatos, para lo que ya hemos empezado a dar pasos, porque entendemos que no pueden ser olvidados", ha asegurado.

En este sentido, el responsable de la Federación Agroalimentaria de CCOO ha lamentado que cuando se produce una situación de este tipo el trabajador es el más que más la sufre "con una triple afección". En primer lugar, según ha añadido, porque la crisis alimentaria suele estar "asociada en la prevención de riesgos laborales en el uso de esos materiales". Como segunda afección, ha citado la pérdida de empleo, de modo que "los fijos discontinuos son llamados a menos jornales, los temporales acaban el contrato de manera precipitada y otros no son llamados para acabar las campañas". A ello se une, en tercer lugar, que también son consumidores de los productos.

Al respecto, Villar ha dicho que "no vamos a aceptar" como única fórmula que el dinero llegue al empresario, como en principio está previsto y hasta ahora ha venido siendo, sino que van a "exigir que esas ayudas vayan directamente a los trabajadores, no a través de las empresas". "La experiencia nos dice en todas las crisis que los asalariados se quedan consumiendo desempleo, quien lo tiene; no generando trabajo quien tenía que tenerlo y en este caso hay un claro responsable que tiene dos cabezas: la primera Alemania y la segunda, porque los mecanismos de alerta alimentaria no han funcionando y tiene perjuicios no solo para los empresarios, también para los asalariados", ha subrayado.

Por ello, CCOO ha insistido en que podrá en valor las consecuencias "para la parte más debil de la cadena agraria", de manera que, por ejemplo, va a plantear que "no compute el tiempo de desempleo que consuman los trabajadores" que tengan derecho a él y distintas medidas paliativas.

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