Távora destacó el pasado lunes en rueda de prensa la fascinante personalidad de Alberti —que formó parte de la llamada Generación del 27—, sus virtudes literarias, su capacidad poética que creó él mismo con un método autodidacta y, sobre todo, su vida llena de compromiso: "Alberti era un compromiso en sí mismo, como poeta y como persona", señaló emocionado.

"El espectáculo tiene el lenguaje propio de La Cuadra de Sevilla, donde no hay separación 'pequeño-burguesa' de los conceptos y los géneros. Hay poemas, baile, música y, sobre todo, sentimiento", señaló Távora, que recordó que a lo largo de su carrera ha intentado alejarse de las clasificaciones y ha querido encontrar un lenguaje que aunara la profundidad de la tragedia griega, la emoción del circo y la magnitud de la ópera.

Por ello, en la obra se mezclan los textos seleccionados conjuntamente por el líder de La Cuadra y la viuda del poeta, Maria Asunción Mateo, y recitados por el actor Carlos Cabra; cantes secos y sin guitarra escritos por el propio Távora e interpretados por la cantaora Ana Real, y bailes de Raquel López y Nacho Gómez, al son de melodías de músicos clásicos, como Richard Wagner, Piotr Ilich Tchaikovsky, Wolfgang Amadeus Mozart y Georg Firedrich Handel, entre otros.

Con todos esos elementos, se configura un viaje por la vida de Alberti: desde su juventud más militante, sus ideales y esperanzas, la violencia fascista y su papel en la Guerra Civil, el exilio, la vuelta a su tierra, la España democrática y su muerte "casi olvidada" en Cádiz.

Távora destacó que el momento más difícil de representar ha sido el de la vejez y la muerte del poeta, que finalmente han escenificado pintando al actor de color blanco —como el característico pelo de Alberti— y haciendo sonar los acordes de La Internacional, que tanto le emocionaba.

El despertar de las conciencias

El director explicó que cuando la obra se estrenó el pasado octubre en Sevilla quería recuperar las ideas reivindicativas de Alberti porque creía que la conciencia de la gente estaba adormecida.

Por eso, en este momento de "indignación", marcado por las acampadas y las reivindicaciones sociales, Alberti está más vigente que nunca porque, pese a que sus ideas evolucionaron a lo largo de los años, nunca perdió su conciencia de lucha y sus ganas de eliminar las injusticias.

"Por primera vez vamos a hacer un coloquio con el público después del espectáculo y vamos a dejar espacio a la voz libre del espectador para demostrar que el teatro cumple dos funciones: la artística y la social", dijo Távora que, pese a tener 77 años, no ha perdido la esperanza de cambiar la sociedad.

El espectáculo, que podrá verse hasta el 19 de junio, comparte cartelera en Barcelona con otra propuesta de la compañía La Cuadra, Carmen, que desde hace dos semanas cosecha grandes éxitos en el Teatre Victòria.

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