Manu Brabo rechaza convertirse en un personaje por lo que le pasó y quiere que en los medios solo salgan de él sus fotos

El fotoperiodista Manuel Varela de Seijas Brabo, más conocido como Manu Brabo, ha destacado este martes en Gijón que no quiere transformarse en un personaje, sino que se valore su trabajo y que lo único que salga en los medios de comunicación sean solo quiero que salga fotografías suyas. "La gente debe estar ya un poco cansada y yo también", ha apuntado.
Manu Brabo En El Ayuntamiento De Gijón
Manu Brabo En El Ayuntamiento De Gijón
EUROPA PRESS

El fotoperiodista Manuel Varela de Seijas Brabo, más conocido como Manu Brabo, ha destacado este martes en Gijón que no quiere transformarse en un personaje, sino que se valore su trabajo y que lo único que salga en los medios de comunicación sean solo quiero que salga fotografías suyas. "La gente debe estar ya un poco cansada y yo también", ha apuntado.

Brabo, que ha estuvo retenido 43 días por el Gobierno libio, ha querido comenzar dando las gracias, ha confesado que se le "abruma" todo lo que ha pasado mientras él no estaba. "No sé cómo voy a poder responder", ha indicado durante la recepción ofrecida por la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, en el Ayuntamiento, a la que acudió acompañado de sus padres y miembros de la Asociación Profesional de Fotoperiodistas

El gijonés ha insistido en que su profesión es fotoperiodista "en muchos sentidos" y ha señalado que sí quiere volver, pero no que le encasillen "como alguien que solo hace guerra". Según él, ha estado peleando para ganarse la vida en lo que le gusta desde que terminó de estudiar y ha apuntado que cosas como la que le pasaron se asumen si vas a esos sitios, al tiempo que ha añadido que en las cárceles de Libia vio compañeros "con menos suerte" que él y no cree se echen atrás.

Brabo ha asegurado que no las tenía todas consigo y ha señalado que el sistema era "caótico". Como ejemplo, ha relatado que cuando sacaron al fotoperiodista británico con él y los llevaron a la 'casa de huéspedes', tenía que haber sido el fotógrafo americano el que le acompañara, pero se equivocaron.

Es más, en una ocasión le dijeron que su caso iba fenomenal y que se iba en barco a Malta, lo que le hizo pensar que la situación estaba bien, pero al final no pasó nada. Posteriormente, cuando un día encendió la tele y vio que mataron al hijo de Gadafi, ha reconocido que pensó en cuánto tardarían en venir a por ellos.

Por todo ello, ha explicado que solo lo tuvo claro cuando va al juicio y le imponen 300 dinares de sanción, aunque se pasó tiempo buscando quién tuviera el dinero. Sobre cómo pasó el tiempo estos días, ha indicado que ha estado con su gente, a los que había echado mucho de menos y ha intentado normalizar su vida, con actividades rutinarias como pasear, comer bien o incluso beber sidra, algo que ha confesado que echó de menos.

Brabo ha señalado que él era un preso más, no tenía información y fue la llamada con su familia cuando le dicen que el Ministerio de Asuntos Exteriores está en contacto con ellos. A este respecto, ha indicado que cuando contacta con el representante de la Embajada allí sintió alivio de saber que hay gente trabajando por su liberación.

Preguntado por su compañero sudafricano, Anton Hammerl, ha incidido en que no es experto en medicina pero la situación que vio de él era "bastante mala" y ha explicado que cuando les meten en el pic-up y van solo tres, y luego cuando les llevan a una casa y están tres y cuando les cambian de prisión y siguen siendo tres y siempre son tres, "blanco y en botella", ha apostillado.

Asimismo, ha insistido en que "tanto amor hacia la misma persona y que esa persona sea yo, me sobrepasa" y ha reiterado las gracias a sus "viejos" —sus padres—, y a sus compañeros, que han sido un apoyo muy grande y han ayudado a su familia, según él.

Por su parte, Felgueroso, que le ha hecho entrega de un libro de fotografías sobre Gijón de Juan Carlos Tuero, le ha trasladado que mucha gente ha estado pendiente de su vuelta y muy contentos por de su liberación. La regidora le ha agradecido a Brabo y a otros profesionales como él que hagan ese trabajo de fotoperiodismo de episodios bélicos y catástrofes y que por tanto, dan testimonio gráfico a tantas injusticias, cuestiones bélicas y catastróficas que hay en el mundo.

También ha resaltado que compañeros de profesión fueron los que iniciaron una serie de movilizaciones para dar a conocer su caso y exigir su liberación, además de destacar la manera de hacer las cosas y el temperamento de sus padres, que sabían que cualquier cosa que pudieran decir podría influir en las negociaciones.

Por su parte, el fotógrafo Marcos León, en nombre de la Asociación de Fotoperiodistas, ha dicho que hubo momentos en los que estaban preocupados por la vida de Brabo y ha destacado que en Gijón hubo un efecto importante de las movilizaciones que se hicieron, lo que se plasma en que a su vuelta le reconocían por la calle.

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