Lars Von Trier
Lars Von Trier, en Cannes, luciendo un tatuaje en sus dedos en el que se puede leer la palabra Fuck (joder). Eric Gaillard/ REUTERS

Es el hombre del festival, y lo sabe. Lars von Trier se ha ganado a pulso ser el centro de atención de la 64ª edición del festival de Cannes. No sólo porque su nuevo trabajo, Melancholia, es una cinta que ha gustado bastante y que podría llevarse algún premio sino por la accidentada rueda de prensa posterior a la proyección en la que, con su habitual socarronería, se quedó tan pancho al afirmar que "comprendía a Hitler" como persona. Un par de días después, mucho más relajado, recibe a la prensa en el Mas Candille, un hotel a las afueras del bullicio de la Croisette, resguardado de las hordas de turistas ávidas por ver a las estrellas durante medio parpadeo.

Sombrero de paja, reclinado en un sillón de piel, el realizador danés se despacha a gusto acerca de sus declaraciones y el hecho de haberse convertido en persona non grata para el festival, aunque siempre con ese humor y ese aire de importarle un pimiento: "Siento que es mi deber hacer que os lo paséis bien en las ruedas de prensa. Estaba de buen humor y de pronto... lo de Hitler era una tontería, pero no pude explicarlo bien. Y sonó estupido, era una ridiculez si lo sacabas de contexto. Debería evitar estas ruedas de prensa, me siento intimidado".
Dicho esto la siguiente pregunta parece clara, ¿volverá a someterse al juicio masivo de la prensa? "Debo asistir a festivales a promocionar mis películas porque de esta manera es como consigo dinero para hacerlas. Pero no voy a dar ninguna rueda de prensa más porque luego digo tonterías. Fijáos en Terrence Malick. Es un tipo listo, el no concede ninguna", asegura, de nuevo, entre risas.
Uno de los aspectos tangibles del hecho de convertirse en persona non grata para el festival de Cannes es que von Trier no puede acercarse a cien metros del Palais des festivals, sede central del evento y donde se celebran las principales proyecciones y se convoca a la prensa para hablar con actores y directores. Von Trier, de nuevo, afila la lengua y saca a pasear su tradicional ironía: "Será un problema si gano un premio y no me dejan acercarme al Palais. Imagino que tendré que hacer la rueda de prensa a distancia, quizá os tenga que hacer señas con unas banderas a lo lejos para contestar a vuestras preguntas".
En todo caso, el sentimiento general es que a pesar de que el festival haya rechazado públicamente las declaraciones de von Trier y parezca haberle colocado en una suerte de lista negra para lo que queda de esta edición, von Trier seguirá siendo un habitual de la cita francesa. "El castigo me lo ha impuesto un grupo de directores del festival, pero mi relación con Gilles [Jacob] y Thierry [Fremaux] -los dos máximos responsables a nivel institucional del festival- sigue siendo buena. Si cambiara por lo que ha pasado estos días si que me arrepentiría", asegura.
Futuro pornográfico
En la misma rueda de prensa en la que acabo autodestruyendo su imagen para el resto de la semana, el danés también dio rienda suelta a lo que en su momento se pensó que era una astracanada más made in von Trier: rodar una película pornográfica. Pero no, el director estaba en lo cierto. He estado leyendo mucho al Marques de Sade y me apetece hacer una película porno. Pero algo que sea muy filosófico, que también tenga sadismo y pornografía. Me apetece rodar una cinta erótica, pero el erotismo incluye la penetración, porque es parte del juego. Si no hay penetración sería una mentira".
La mezcla suena extraña, y el propio von Trier es consciente de ello. "Puede ser una decepción para los espectadores. Los que vayan por el porno se sentirán extraños con tanta filosofía y tantos diálogos explicitos acerca del porno. Los que vayan movidos por esa otra vertiente se pueden sentir incómodos con el sexo. Sí, va a ser complicado", admite. En todo caso, con una cinta que le permitirá la entrada a ferias centradas en el cine X, su próximo objetivo -bromeando de nuevo- lo tiene claro: "Quiero ir a un festival de cine porno a que me declaren persona non grata".
Siempre polémico, parece más que seguro que von Trier no estará entre los premiados del próximo domingo, por pura coherencia entre el jurado y el festival, por mucho que cada uno sea independiente del otro. La buena noticia es que Melancholia llegará a España, porque ya ha sido comprada, por lo que la podremos disfrutar en nuestras salas. Más que el propio von Trier, que asegura que la ha visto "tantas veces" que es "incapaz de emitir un juicio". Y esta vez no hablaba en broma.

Lo de Hitler era una tontería, pero no pude explicarlo bien. Sonó estupido, una ridiculez si lo sacas de contextoSombrero de paja, reclinado en un sillón de piel, el realizador danés se despacha a gusto acerca de sus declaraciones y el hecho de haberse convertido en persona non grata para el festival, aunque siempre con ese humor y ese aire de importarle un pimiento: "Siento que es mi deber hacer que os lo paséis bien en las ruedas de prensa. Estaba de buen humor y de pronto... Lo de Hitler era una tontería, pero no pude explicarlo bien. Y sonó estupido, era una ridiculez si lo sacabas de contexto. Debería evitar estas ruedas de prensa, me siento intimidado".

Dicho esto la siguiente pregunta parece clara, ¿volverá a someterse al juicio masivo de la prensa? "Debo asistir a festivales a promocionar mis películas porque de esta manera es como consigo dinero para hacerlas. Pero no voy a dar ninguna rueda de prensa más porque luego digo tonterías. Fijáos en Terrence Malick. Es un tipo listo, el no concede ninguna", asegura, de nuevo, entre risas.

Uno de los aspectos tangibles del hecho de convertirse en persona non grata para el festival de Cannes es que von Trier no puede acercarse a cien metros del Palais des festivals, sede central del evento y donde se celebran las principales proyecciones y se convoca a la prensa para hablar con actores y directores. Von Trier, de nuevo, afila la lengua y saca a pasear su tradicional ironía: "Será un problema si gano un premio y no me dejan acercarme al Palais. Imagino que tendré que hacer la rueda de prensa a distancia, quizá os tenga que hacer señas con unas banderas a lo lejos para contestar a vuestras preguntas".

En todo caso, el sentimiento general es que a pesar de que el festival haya rechazado públicamente las declaraciones de von Trier y parezca haberle colocado en una suerte de lista negra para lo que queda de esta edición, von Trier seguirá siendo un habitual de la cita francesa. "El castigo me lo ha impuesto un grupo de directores del festival, pero mi relación con Gilles [Jacob] y Thierry [Fremaux] -los dos máximos responsables a nivel institucional del festival- sigue siendo buena. Si cambiara por lo que ha pasado estos días sí que me arrepentiría", asegura.

Futuro pornográfico

En la misma rueda de prensa en la que acabó destruyendo su imagen para el resto de la semana, el danés también dio rienda suelta a lo que en su momento parecía era una astracanada más made in von Trier: rodar una película pornográfica. Pero no, el director estaba en lo cierto. He estado leyendo mucho al Marqués de Sade y me apetece hacer una película porno. Pero algo que sea muy filosófico, que también tenga sadismo y pornografía. Me apetece rodar una cinta erótica, pero el erotismo incluye la penetración, porque es parte del juego. Si no hay penetración sería una mentira".

La mezcla suena extraña, y el propio von Trier es consciente de ello. "Puede ser una decepción para los espectadores. Los que vayan por el porno se sentirán extraños con tanta filosofía y tantos diálogos explicitos acerca del porno. Los que vayan movidos por esa otra vertiente se pueden sentir incómodos con el sexo. Sí, va a ser complicado", admite. En todo caso, con una cinta que le permitirá la entrada a ferias centradas en el cine X, su próximo objetivo -bromeando de nuevo- lo tiene claro: "Quiero ir a un festival de cine porno a que me declaren persona non grata".

Siempre polémico, parece más que seguro que von Trier no estará entre los premiados del próximo domingo, por pura coherencia entre el jurado y el festival, por mucho que cada uno sea independiente del otro. La buena noticia es que Melancholia se estrenará en España -ya ha sido comprada- por lo que la podremos disfrutar en nuestras salas. Más que el propio von Trier, que asegura que la ha visto "tantas veces" que es "incapaz de emitir un juicio". Y esta vez no hablaba en broma.