Efectivos de la Guardia Civil de Castellón han procedido a la inspección y cierre de una chatarrería ubicada en el polígono industrial Peri-11 en la que, al parecer, se realizaban actividades de compra-venta de metales, especialmente cobre, sin la licencia de apertura y en la que se almacenaban cuatro toneladas de metales cuya procedencia no ha podido ser aclarada.

Según ha informado la Benemérita en un comunicado, el establecimiento no disponía de la licencia ambiental ni de la de apertura y había acumulado desde el pasado 6 de abril en sus instalaciones cuatro toneladas de metales, entre los que se hallaban 68 kilos de cobre), baterías de camiones y coches, numerosos restos de aparatos electrónicos y botellas de gases vacías.

En el momento de la inspección a la nave, se encontraban en la misma más de 15 personas de origen rumano y búlgaro dispuestas a entregar metales para su venta. Los agentes de la Guardia Civil comprobaron que cada día, cerca de 50 personas acudían sin estar autorizadas a entregar metales, generando un volumen de negocio de unos 5.000 euros semanales.

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