Jodie Foster
Jodie Foster posa durante la presentación de la película 'The Beaver' en Cannes. Eric Gaillard / Reuters

Por muy liberal que se venda desde fuera, el mundo del cine sigue siendo bastante conservador en ciertos aspectos. No hace falta irse muy lejos para encontrar los dos primeros premios Oscar a actores principales para dos intérpretes negros y, hasta hace nada, ninguna directora había logrado hacerse con una estatuilla. Y Cannes, por mucho que se encuentre en la cuna de la riviera francesa, tampoco se salva de la quema. Pero poco a poco, la mujer va ganando peso dentro del panorama cinematográfico, y este año el festival lo ha demostrado con un hecho insólito: cinco mujeres exhiben sus trabajos en la sección oficial del festival: Jodie Foster, Julia Leigh, Naomi Kawase, Maywenn Le Besco y Lynne Ramsay.

Hago películas independientes, no para todos los públicos. No está rodada para que le guste a todo el mundoY hoy, precisamente, ha sido el día de Jodie Foster. Quizá la más popular de las cinco por papeles memorables como el de la agente Starling en El silencio de los corderos, ha presentado esta mañana su tercera película, El castor, en la que pretende rescatar a Mel Gibson para la gran pantalla después de todos los escándalos en los que se ha visto envuelto el intérprete. Es su primer trabajo desde 1995, cuando dirigió A casa por vacaciones y ha vuelto a sentirse muy cómoda haciendo el cine que le gusta. "Hago películas independientes, no para todos los públicos. No está rodada para que le tenga que gustar a todo el mundo", ha asegurado.

Preguntada precisamente por la presencia de cinco mujeres en la sección oficial de Cannes, Foster ha remitido a cuestiones culturales para explicar el poco peso de la mujer en el mundillo: "En nuestra cultura hay muchas mujeres con miedo a sacar adelante sus proyectos. Y hablo tanto de mujeres que se dedican a dirigir o que están más centradas en producir. Es algo que está cambiando, ahí tenemos el ejemplo de Kathryn Bigelow [directora de En tierra hostil]".

Cuatro propuestas para la palma de oro

Foster no compite por el máximo galardón, que se entregará este domingo, pero si lo hacen las otras cuatro cineastas que, a excepción de Kawase, ya han presentado sus trabajos en la Croisette. El más notable de todos haya sido, a tenor de los aplausos escuchados en la proyección para la prensa, Polisse, de la francesa Maiwenn, que cuenta la historia de un grupo de policia dedicado a investigar crímenes en los que haya menores envueltos y, mayoritariamente, casos de pedofilia.

La escocesa Lynne Ramsay fue de las primeras en salir a escena con We need to talk about Kevin, una historia que además ha contado con la, hasta ahora, mejor interpretación femenina de lo que llevamos de festival, a cargo de Tilda Swinton. La que no tuvo tanta suerte fue Julia Leigh, que con Sleeping beauty creó unas expectativas, una chica que se prostituye pero desconoce lo que sucede durante el acto, que no consiguió colmar. La última encargada de someterse al juicio de la crítica es la japonesa Naomi Kawase. Kawase, habitual de Cannes y del género documental, llega a la edición de 2011 con un relato de ficción.

No lo tienen fácil para ganar la palma de oro. Enfrente tienen a pesos pesados de la talla de von Trier, Almodóvar, los Dardenne o Terrence Malick. Pero el creciente número de mujeres compitiendo por el máximo premio demuestra que, una vez más, el talento y el sexo no guardan ninguna relación.