Woody Allen: "Si Dios existe y puede hacer una señal, me sería de gran ayuda"

  • El director ha recibido numerosos elogios por 'Medianoche en París', que se estrena mañana en nuestro país.
  • "La gente cree que trabajo mucho (por hacer una película al año). La verdad es que no lo hago", ha explicado.
  • "No me interesa la política para hacer una película, pero sí para una conversación".
Woody Allen y Lea Seydoux posan antes de la proyección de Midnight in Paris' en Cannes.
Woody Allen y Lea Seydoux posan antes de la proyección de Midnight in Paris' en Cannes.
Ian Langsdon / Reuters

Compartir una charla con Woody Allen es como hacerlo con el abuelo al que has visto durante toda tu vida. Le hemos visto envejecer desde los tiempos de Toma el dinero y corre hasta sus últimas apariciones en pantalla en los primeros años del siglo XXI y podría pasar por ser un miembro más de la familia. En Cannes sigue con el mismo entusiasmo de siempre aunque ya cuente con 75 primaveras. Pero sigue en la cresta de la ola. Solo hay que ver el gran recibimiento que ha recibido por parte de la crítica después de haber presentado Medianoche en París.

Una cinta en la que mantiene su tónica de rodar fuera de Nueva York. "Viajo porque mi mujer quiere", contesta socarrón. "Si me invitan a un festival, ella es la que decide que vayamos". Allen mantiene una relación curiosa con París, ya que la visitó en el 65 cuando aún era un desconocido en esto del cine. "Me abrumó. Hubo gente con la que vine que se quedó a vivir allí pero yo no, no tuve valor. Y era joven, soltero, podría haber cogido un apartamento", asegura. ¿Fantasea con instalarse algún día? "Si le dices a tu mujer que quieres ir allí te va a decir que no. Hay que preparar la mudanza, llevarse a los niños... Si te la llevas de viaje en cambio, es ella la que te dirá que no quiere volver a casa", bromea.

En esta ocasión, Allen juega de nuevo con el espectador como ya hiciera en otras ocasiones. Su protagonista, interpretado por Owen Wilson, viaja al pasado, concretamente al París de los años veinte, para encontrarse con un buen puñado de artistas de la época. "Esos artistas [Fitzgerald, Picasso, Hemingway] me parecían interesantes cuando crecía. Mezclar realidad con fantasía es interesante y es más divertido para la audiencia. Y no hace falta explicar el por qué. Si te pones a hablar de átomos, moléculas... la gente se aburre", concluye.

Ese elemento mágico de Medianoche en París es básico, según Allen, para dar sentido a la vida. "Es lo único que puede salvarnos. Estamos condenados a un final trágico del que no podemos escapar. Es el mismo final para todos. El único camino sería que algo mágico sucediese... pero no veo que ocurra. Si Dios existe y puede hacer algo, me sería de gran ayuda", dice aludiendo a su pesimismo crónico.

Con su nueva película ya son unos cuantos años que pasa temporadas alejado de su querido Manhattan. ¿Lo echa de menos? "Estoy casi todo el año allí. Lo único que extraño es el béisbol, que me gusta mucho. Pero puedo ver mucho básket y mucho fútbol americano. El béisbol es lo que no me gusta perderme", responde. A cambio ha tenido la oportunidad de venir a Europa y rodearse de actores que dificilmente habría encontrado en sus rodajes norteamericanos. Esta vez Marion Cotillard tiene un papel especial, pero Penélope Cruz también ha sido, y será, una habitual de su cine.

"La primera vez que trabajé con Penélope fue porque ella me llamó y escribí el papel pensando en ella. Para mi próxima película [que se rodará en Roma], ella me llamó con el guión acabado. Pero es perfecta para el papel, es muy versátil y puede rodar en otros idiomas", ha dicho sobre la española, de la que ha confirmado que rodará "sólo en italiano en la próxima película.

Fe en los actores

Durante la charla con Allen, el cineasta ha reconocido que no suele ensayar "nunca". "Es aburrido y no tengo ni paciencia ni concentración. Una película no es teatro, es espontánea. Cuanto más rápido se ruede, mejor", ha afirmado. Y la puntilla la ha puesto con un ejemplo de casa: "No sé nada de castellano. Pero en Vicky Cristina Barcelona tenía tanta fe en Penélope Cruz y Javier Bardem que les dejé improvisar. Hay veces en esa película que se gritan y hablan en castellano y aún hoy no entiendo lo que dicen, pero funcionó".

Como ya dijera hace un año, sigue teniendo absoluta confianza en Obama. "Me parece que es superior a otros presidentes aunque no lo haga todo bien. Será reelegido: es civilizado, intelectual, un hombre excelente", afirma. De la parte republicana, por contra, no guarda tan buen recuerdo: "El Tea party es una vergüenza. Pero no me preocupa, no hay tantos locos en Estados Unidos como para seguirlos".

Con un discurso tan político en ocasiones, Allen ha matizado que es un tema del que le encanta hablar pero del que no le atrae para nada rodar una cinta. "Nunca he creído que la política resuelva nada. Los problemas de verdad son los personales, la vida, la muerte, las emociones. No me interesa la política como cineasta, sí como persona", ha concluido.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento