Decenas de miles de franceses piden en París la retirada del Contrato del Primer Empleo

Decenas de miles de personas se manifestaron el martes en París para exigir al Gobierno de Villepin la retirada del contrato juvenil (CPE) en la mayor de las 135 concentraciones que se celebraronn por toda Francia. Las protestas saldaron con 400 detenidos y daños en material urbano producidos por grupos violentos, a los que los antidisturbios intentaron dispersar con gases lacrimógenos. Villepin sigue firme en mantener su reforma laboral, anque renueva su "mano tendida" a los sindicatos para retomar este miércoles el diálogo sobre el CPE.

Manifestantes cruzan el Sena en París (Benoit Tessier/Reuters)
Manifestantes cruzan el Sena en París (Benoit Tessier/Reuters)
Benoit Tessier/Reuters

Cuestionado dentro de su propio partido y con su popularidad de capa caída, el primer ministro francés, Dominique de Villepin, se aferra a su reforma laboral para jóvenes pese a la masiva protesta sindical y estudiantil que concentró el martes a más de un millón de manifestantes en todo el país.

La mayor de las concentraciones convocada por sindicatos y asociaciones estudiantiles en los casi ya dos meses de protesta contra el Contrato de Primer Empleo (CPE) fue, paradójicamente, la menos violenta, en buena parte debido al incremento de las medidas de seguridad.

Las cifras de participación -que los sindicatos elevan a unos tres millones de personas y la policía a más de un millón- comienzan a

cobrar un cariz histórico, porque, según los expertos, hay que remontarse a finales de 1995 para encontrar una movilización similar contra una reforma del Gobierno.

Si entonces el primer ministro de la época, el también conservador Alain Juppé, acabó por retirar su reforma de las pensiones, Villepin parece determinado, de momento, a hacer frente a la presión de la calle.

Ante el empecinamiento de Villepin y la movilización de la calle, líderes sindicales y de la oposición socialista instaron al presidente, Jacques Chirac, a que intervenga "rápidamente" en el conflicto y haga rectificar a su primer ministro.

Mientras, el número dos del Gobierno y líder del partido conservador gobernante, UMP, Nicolas Sarkozy, quien el lunes se desmarcó de Villepin en el dossier del CPE, multiplica los mensajes de que, ante la magnitud de las protestas, el Gobierno tiene que mover ficha.

700.000 personas, sólo en París

La movilización multiplicó por dos las cifras del pasado día 18, en la tercera jornada de acción contra el CPE.

París volvió a acoger la mayor concentración, con 700.000 personas, según los organizadores (90.000, según la policía), que aseguraron haber reunido a más de 200.000 personas en Marsella (sureste), 100.000 en Burdeos (suroeste), 80.000 en Lille (norte), 63.000 en Grenoble (sureste) y 40.000 en Lyon (sureste).

Las manifestaciones no estuvieron exentas de actos violentos, aunque fueron menos que en los días previos. En total, casi 400 personas fueron detenidas, la mayoría de ellas en París, y grupos de violentos causaron daños al principio y al final de la marcha, lo que obligó a intervenir a los antidisturbios, que lanzaron gases lacrimógenos.

Sarkozy, en la protesta

Sarkozy, que también es ministro del Interior, se trasladó a la plaza de la República, lugar del final de la manifestación, donde un centenar de jóvenes encapuchados protagonizó los principales incidentes con la policía.

El ministro felicitó a los agentes por la "sangre fría, su profesionalismo, abnegación y control", que "garantizaron la libertad de manifestarse y la seguridad".

En otras ciudades también se produjeron actos violentos entre manifestantes y antidisturbios, como en Grenoble, Lille, Rennes o algunas localidades de las afueras de París.

En paralelo a las manifestaciones, los sindicatos convocaron huelgas que fueron seguidas por un 30 por ciento de los funcionarios, lo que perturbó a los transportes públicos y a la enseñanza, entre otros sectores.

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